DV. La magia de la noche de Navidad o la de Reyes no llega con la misma fuerza a todos los hogares guipuzcoanos. Desgraciadamente, hay familias que afrontan en una situación delicada estas fechas tan señaladas, especialmente para los más pequeños de casa. Evitar que la visita de Olentzero o los Reyes Magos incida en la desigualdad social es el objetivo principal de la campaña de recogida de juguetes que están llevando a cabo los voluntarios de Cruz Roja Juventud.
«Se quiere que, al igual que los niños y las niñas no son de primera y segunda, tampoco lo sean los juguetes que reciban. Nuestro objetivo es que al final de la campaña todos aquellos menores que, por diversas circunstancias, no pueden recibir un juguete por estas fechas sí tengan un regalo. De esta manera, se reduce su vulnerabilidad», explica Ruth Acosta, técnico de juventud.
Esta iniciativa solidaria cuenta con una amplia andadura en el territorio. Arrancó hace más de una década y los resultados han sido satisfactorios. «La respuesta suele ser estupenda», señalan desde Cruz Roja, donde cada año reciben donaciones de mayor calidad. Las bolsas con juguetes estropeados o en malas condiciones que se entregaban al principio, «por desconocimiento y no por mala voluntad», son cada vez más raras.
Acosta recuerda que no importa tanto el hecho de que el juguete sea nuevo o no, «como el hecho de que yo no regalaría a un amigo o al hijo de un familiar un juguete que no esté en condiciones. Hacemos mucho hincapié en esto». Lo que no quieras para ti, no se los de a otro. «Es que se estaría haciendo una doble discriminación y se estaría favoreciendo la situación de exclusión social en la que se pueden encontrar».
200 familias en Donostia
Y no son pocos los niños que viven en estas circunstancias no tan favorables. Según los datos que maneja la oenegé, sólo en San Sebastián se atiende a cerca de 200 familias, con sus correspondientes hijos. El año pasado, se distribuyeron por la capital cerca de 500 paquetes.
La recogida ya se ha iniciado en la mayoría de los puntos que ha habilitado Cruz Roja Juventud en el territorio. Después de recibir los juguetes, los voluntarios los clasifican según su estado o por su idoneidad. En esta criba inicial se separan por edades, de 0 a 14 años, y se realizan paquetes de 3 juguetes por niño. «Hay que pensar que el objetivo de la campaña es normalizar la situación de exclusión social de los niños. A las casas suelen llegar verdaderas aberraciones de regalos. Y a estos niños no les vamos a dar diez juguetes, pero creemos que tres es un número idóneo».
En cada paquete incluyen un juguete deportivo (como una pelota o una raqueta), un puzzle, o un juego de mesa... Desde Cruz Roja Juventud quieren fomentar el uso de juguetes que eduquen en valores, potencien la imaginación y la cooperación y aquellos que rompan los estereotipos de género. Por ello, insisten en que no se donen juguetes bélicos o los que tengan un carácter sexista. «En ningún momento hacemos distinciones entre niños y niñas. ¿Por que ellas no pueden jugar con un camión y ellos con una muñeca?».
Una vez distribuidas las donaciones en lotes de tres, los voluntarios suelen empaquetar los juguetes con papel de regalo, los identifican con el nombre del destinatario y los padres los recogen los días establecidos canjeando unos tickets que se les ha entregado previamente.