Nación vasca y estatuto

ASIER ECENARRO ARANCIBIA| Eibar

Diversos analistas y políticos como Joseba Arregi y Patxi López vienen afirmando desde hace años que la sociedad vasca es el fruto del «pacto entre diferentes» y que lo constitutivo de Euskadi es su «pluralidad» que, según ellos, vendría consagrada en el Estatuto de Autonomía de 1979. También he escuchado a un constitucionalista de la UPV que «los ciudadanos deberían tener reconocido el derecho a elegir la confesión nacional que cada uno se reconociera o incluso a no elegir ninguna». Es decir, que para estos mundialistas la nación es como una conga a la que uno decide apuntarse libremente. Esta tesis voluntarista está muy ligada al pensamiento postmoderno en el cual el sujeto elige ilimitadamente sin importarle la realidad objetiva. Lo que afirman Arregi y López es que «todo el mundo es de todas partes». Así, un gallego afincado en Barakaldo sería vasco y yo, por ejemplo, si residiera en Kuala Lumpur podría también decidir ser malayo. Semejante idea esconde trampa. Y es querer hacernos creer que la población española residente en Euskal Herria es vasca. Yo defiendo que el nacionalismo es y será sobre todo étnico, y lo étnico es sobre todo cultura, comunidad cultural. Nunca entiendo qué es eso del «nacionalismo cívico». No hace falta ser Humboldt o Levy Strauss para darse cuenta que gran parte de la población española inmigrante en Euskal Herria es población no integrada, pero que le viene de maravilla a los partidos españolistas en las elecciones. Triste realidad la que sufre nuestro pueblo. Todo el siglo XX ha sido un intento por parte de España de hacernos desaparecer como realidad nacional diferenciada. ¿Y qué hace el PNV, más que amilanarse al primer taconazo que dan desde Madrid? ¿Y ETA, matando a personas desarmadas contra toda ética?

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos