DV. Jaione, la hija pequeña del empresario Inaxio Uria, el último asesinado por ETA, miraba al cielo llorando sin consuelo cuando un atronador aplauso retumbó en la Nagusi Enparan-tza de Azpeitia. Flanqueada por sus tíos Imanol y José Mari, y arropada por su hermano mayor, Iñigo, la menor de los Uria encabezó anoche la manifestación que recorrió las calles azpeitiarras para repudiar el terrorismo etarra que el miércoles había segado la vida de su padre, un vecino del pueblo que levantó junto a sus hermanos una empresa familiar de la nada.
La hija pequeña de Ignacio Uria, que durante todo el recorrido de la manifestación marchó con entereza, no pudo reprimir las lágrimas al final del acto cuando escuchó los aplausos de solidaridad y cariño que los manifestantes tributaron a la familia al término de la movilización. La ovación más larga, la que recordó a Ignacio, fue la que conmovió a la familia, que unida en cuerpo y alma, se fundió al final en un abrazo interminable.
La manifestación de anoche fue especial. Un silencio sobrecogedor acompañó en todo momento la movilización que fue seguida por varios miles de personas. Apenas se escuchaba el sonido de los pasos de los miles de ciudadanos que clamaron contra el terrorismo de ETA.
Bajo una noche fría y húmeda, miles de azpeitiarras quisieron arropar a la familia Uria apretando los dientes de rabia y enjugando las lágrimas de dolor. Fue un homenaje popular al empresario asesinado a tiros por dos miembros de ETA cuando se disponía jugar su habitual partida de cartas en el popular restaurante Kiruri. En este ocasión, la movilización no pasó por el lugar del atentado, situado a casi dos kilómetros del centro de la villa.
La emoción y la tristeza se combinaron anoche para erigirse en el protagonista de una marcha, donde la familia Uria, unida como una piña, desfiló junto a miles de ciudadanos por las calles de Azpeitia.
La manifestación organizada por las instituciones y la patronal vasca partió a las 20.50 horas de la plaza Pérez Arregi, contigua a la iglesia de San Sebastián de Soreasu, donde minutos antes se habían oficiado las honras fúnebres por el empresario asesinado. La salida del féretro fue saludada con una atronadora salva de aplausos. Tras el ataúd, Manoli Aramendi y sus hijos eran un paño de lágrimas. Estaban destrozados. También muchos pañuelos secaron los ojos de vecinos anónimos que esperaban emocionados el inicio de la manifestación.
Terminado el funeral, de cuerpo presente, una parte de los allegados de Ignacio Uria acompañaron el féretro hasta el cementerio para darle sepultura en la intimidad, mientras que el resto de la familia se sumaba a la manifestación.
Los hermanos y la hija pequeña del asesinado sujetaron la pancarta de la movilización que rezaba la frase «ETA kanpora» y, junto a ellos, marcharon el ex primer edil de Azpeitia Julián Eizmendi (PNV) y el resto de los miembros de la corporación municipal, excepto el alcalde y los representantes de ANV.
Responsables políticos
En segunda fila numerosos miembros de la amplia familia Uria mostraban con gesto de emoción, el dolor por la perdida de Inaxio, en algunos casos recibiendo el consuelo de los representantes institucionales que se sumaron al acto, como el lehendakari Ibarretxe, el diputado general de Gipuzkoa Markel Olano, las ministras de Fomento, Magdalena Álvarez, y de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia; el presidente de la Asociación de Municipios Vascos, Jokin Bildarratz; consejeros del Gobierno Vasco como Joseba Azkarraga y Javier Madrazo, y distintos representantes empresariales, con el presidente de Confebask, Miguel Lazpiur, a la cabeza.
También participaron en la manifestación numerosos dirigentes de partidos políticos como los socialistas Patxi López y Leire Pajín, los populares Soraya Sáez de Santamaría y Antonio Basagoiti, los nacionalistas Iñigo Urkullu, Joseba Egibar y Xabier Arzalluz, el líder de EA Unai Ziarreta, el de Aralar, Patxi Zabaleta, y el representante de EB Antton Karrera, entre otros representantes políticos y sindicales.
Una vez más las víctimas de ETA se unieron para amparar a la familia Uria. Sandra Carrasco, la hija del ex edil del PSE de Arrasate asesinado por ETA, Isaías Carrasco, quisó con su presencia mostrar su apoyo y repulsa a a ETA.
La marcha recorrió 1.500 metros por el centro la villa, bordeando por ambas riberas el río Urola. La manifestación finalizó frente el edificio consistorial, donde el periodista de la radio pública vasca Pedro García Larragán, dio lectura al comunicado en nombre de Adegi, Confebask, Eudel, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco, en el que se exigió la desaparición inmediata del terrorismo de ETA.
Interrumpido por los aplausos, García Larragan trasladó a la solidaridad de la sociedad «a todos los empresarios vascos», a quienes agradeció «su trabajo y tesón», al tiempo que transmitió su «condolencia» a la familia, amigos y compañeros de Inaxio Uria. Los participantes dieron por concluida la manifestación con un minuto de silencio que ha terminado con nuevos aplausos.