Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 15 febrero 2012

Política

ATENTADO DE ETA TESTIMONIOS

Compañeros de trabajo de Uria elogian el esfuerzo que durante toda su vida invirtió en una empresa familiar que nació «con pocos medios» «Era un hombre de caserío hecho a sí mismo», destacan sus amigos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
DV. «Trabajar, trabajar y trabajar. Inaxio no tenía más secreto. Así logró colocar a su empresa a ese nivel tan alto», comentó a pocos metros del lugar del atentado un antiguo compañero de la víctima. Estaba abatido, conmocionado. Sus ojos enrojecidos estaban perdidos en el horizonte, donde las luces de las ambulancias iluminaban el siniestro escenario. «Yo era encargado en una empresa de albañilería que trabajó con los Uria al principio de su andadura y siempre he tenido un buen concepto de esa familia. Empezaron en una cantera como unos obreros, con pico y pala. Al principio tenían un volquete, pero poco más. Todos los Uria han trabajado toda su vida», recordó.
«El padre de Inaxio, Alejandro, era un albañil que procedía del caserío Azkune de Loiola y fundó la empresa en compañía de la familia Altuna. Eran los años 50. Empezaron de cero, con medios escasos, pero poco a poco iban creciendo», relata este vecino azpeitiarra que prefiere mantener su anonimato. Hace 20 años, los Uria, que compraron su parte a la familia Altuna, se quedaron con la totalidad de la empresa y mantuvieron la firma de la empresa. En la actualidad, con Imanol, el mayor de los hermanos, jubilado, Inaxio -el tercero de nueve hermanos- y Luis Mari se mantenían al frente de la compañía, aunque el asesinado ya había delegado a sus hijos el quehacer cotidiano de la compañía. La práctica totalidad de los hijos de Imanol (cuatro), Inaxio (cinco) y José Mari (cinco) trabajan en la constructora.
«Los pedidos en la empresa los recibía su hermano José Mari e Inaxio era el encargado de materializar la producción. Es decir, era quien sacaba adelante toda la construcción comprometida», explicaron fuentes cercanas a la empresa. «Era un incansable trabajador que estaba encima de todas las obras en las que estaba inmersa la empresa», añaden en estos mismos medios.
Las lágrimas de Sudupe
Enjugando las lágrimas y apretando los dientes de rabia, Román Sudupe, ex diputado general de Gipuzkoa, que mantenía una estrecha relación con el empresario asesinado, subrayó también el tesón y el esfuerzo que Inaxio Uria había invertido «toda su vida» en la empresa familiar. Se da la circunstancia de que el ex dirigente del PNV, que acudió al lugar del atentado, había cenado hace tres semanas con la víctima, del que además comentó que «estaba algo delicado de salud». Sudupe también mantenía una relación de amistad con Joxe Mari Korta, el presidente la patronal guipuzcoana Adegi, que fue asesinado por ETA hace ocho años.
Un veterano azpeitiarra resume la personalidad de Inaxio Uria con una frase bien expresiva. «Era un hombre de caserío hecho a sí mismo».
La desolación se extendió por las calles de Azpeitia al conocerse la identidad del último atentado mortal de ETA. «Era muy conocido en el pueblo. Estamos pasados. Nos sentimos muy mal», afirmó Luis Estrella, uno de los encargados de obra con que cuenta la empresa Altuna y Uria. «Al margen de patrón y de dueño era un compañero más», destacó. «Llevo en la empresa cerca de 25 años. Al principio apenas tenían maquinaria y mira todo lo que tiene ahora», afirma señalando todo el complejo de viviendas que se están construyendo junto al hotel situado en la recta que conduce a la basílica.
Visiblemente afectado, y acompañado por un grupo de empleados ataviados en buzos de obra, Estrella comentó que seguía de cerca la evolución de cada actuación. «Se recorría y supervisaba en persona todas las obras y, aunque estaba medio jubilado, seguía sobre el terreno la evolución de la empresa. Aunque, eso sí, siempre buscaba un hueco para la partida de cartas», señaló.
«Nunca había comentado en público que estaba amenazado y tampoco hablaba de política. En este aspecto, siempre ha sido muy discreto», comentó a pocos metros de donde Ignacio Uria yacía abatido a tiros, junto a la sede central de su empresa. «Ha sido un palo muy gordo para todos», lamentó.
Clarinda, una mujer cuya pareja trabaja desde hace 6 años en la empresa, define a la familia como «muy buena gente», muy «honestos», que pagan bien y son «cumplidores». También con lágrimas en los ojos, esta mujer dijo que «hasta la fecha ningún empleado tendrá nada que decir de ellos».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Elecciones 20N
Videos de Más actualidad
más videos [+]
Más actualidad
Vocento
SarenetRSS