Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 15 febrero 2012

Política

ANÁLISIS

04.12.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
A Ignacio Uria le han asesinado sólo por ser un empresario ejemplar y comprometido con su trabajo y con el progreso civilizado de su país. Absurda y cruel sinrazón para esgrimir ante un vil asesinato que no es sino la continuación de esa injustificable violencia de ETA o de una sistemática vulneración de los derechos individuales más elementales, como es el derecho a la vida, que todavía hoy incomprensiblemente no se condena ni se rechaza por todos. Porque detrás del injustificado asesinato de un empresario, de un hombre de bien que ha estado comprometido con su trabajo, con su familia y con su sociedad, no hay más que oscuras y viles intenciones. Empeños siniestros como la destrucción de nuestro marco de convivencia, la deslegitimación de las instituciones que han servido como lugar de encuentro para todos los vascos, la división de los partidos democráticos, el enfrentamiento de la sociedad civil y hasta la eliminación física de todos los que no obedezcan sumisamente la imposición dictatorial y fascista de un anacrónico régimen del terror.
Empeños siniestros y asesinos que son imposibles de entender en el siglo XXI, y que no pueden alterar ni la firmeza de nuestras convicciones democráticas, ni la serenidad de nuestro dolor por la muerte de un empresario querido, de un hombre de bien que ha ejercido con dignidad una función empresarial, social y, porqué no decirlo, estrechamente implicada y vinculada con la creación de riqueza y bienestar para toda la sociedad vasca.
De tal manera, y con el dolor contenido ante un horroroso crimen, no nos queda sino la fuerza de la razón democrática y el compromiso firme y permanente con un país y una sociedad que van a seguir contando como siempre con un tejido empresarial empeñado en desarrollar iniciativas económicas e industriales, infraestructuras de progreso, empleo y bienestar, creando riqueza para todos los ciudadanos y reflexiones y debates que nos ayuden a superar los importantes retos planteados ahora por una crisis económica y financiera sin precedentes.
Que sepa ETA y sus organizaciones afines que esos son nuestros empeños, nuestra tradición y nuestra responsabilidad, a la que siempre haremos honor con el dolor y el recuerdo imborrable de nuestros queridos empresarios asesinados, por mucho que inútilmente se trate de chantajear o amenazar una voluntad que encuentra en los anhelos de paz y progreso de la sociedad vasca su mejor ánimo y respaldo.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Elecciones 20N
Videos de Más actualidad
más videos [+]
Más actualidad
Vocento
SarenetRSS