DV. Gipuzkoa cuenta ya con su primer robot quirúrgico, Da Vinci, que permitirá grandes avances en las cirugías urológicas, cardiológicas, torácicas, abdominales, pediátricas y ginecológicas. Ha sido adquirido por Policlínica Gipuzkoa por un precio de un millón y medio de euros, y será utilizado inicialmente en la cirugía de cáncer de próstata.
Esta máquina, que fue diseñada por científicos de la NASA para realizar intervenciones en el espacio a los astronautas y para operaciones a distancia en plataformas petrolíferas, permite una intervención menos dolorosa y menor pérdida de sangre, a la vez que reduce los riesgos de infección y el tamaño de las cicatrices, lo que posibilita una recuperación más rápida del paciente.
El robot Da Vinci se compone de cuatro brazos articulados, un centro de control y un monitor que permiten al cirujano operar desde una consola situada a varios metros del paciente. Esta herramienta robótica proporciona a los médicos que la manejan una capacidad de maniobra muy elevada, porque sus brazos tienen más movilidad que la muñeca humana y no le tiembla el pulso, lo que le concede una gran precisión.
Da Vinci, que facilita una visión en tres dimensiones de la zona a operar, mientras que la laparoscopia tradicional sólo lo hacía en dos dimensiones, permitirá a los cirujanos vencer las limitaciones de maniobrabilidad, visibilidad , destreza y sensaciones táctiles, no sólo de las técnicas de laparoscopia, sino incluso de la propia mano humana.
El robot Da Vinci, a la luz de los resultados registrados desde el comienzo de su utilización en Estados Unidos en 2001, elimina los riesgos de la cirugía abierta y supera las ventajas de la laparoscopia. Respecto a la cirugía convencional, si bien la intervención dura prácticamente lo mismo -entre tres y cuatro horas-, el postoperatorio resulta más sencillo. Para empezar reduce notablemente los efectos secundarios habituales en la cirugía de cáncer de próstata, como la incontinencia urinaria o la impotencia sexual, así como los días de hospitalización. Si ahora un paciente suele estar ingresado diez días como mínimo, con esta técnica recibirá el alta en tres o cuatro días y realizará una vida normal en una o dos semanas. La mitad de los pacientes operados con esta técnica van recuperando la continencia de la vejiga en la semana posterior a la cirugía y lo hacen totalmente en un periodo de entre uno y tres meses, mientras que recuperan la función eréctil en el primer año.
Gracias a Da Vinci, San Sebastián será la quinta ciudad en la que se practicarán operaciones asistidas por robot, ya que existen otros cuatro como éste en Barcelona, Sevilla, Málaga y Bilbao, aunque en el caso guipuzcoano se trata del modelo más avanzado del mercado. Una operación con esta técnica puede suponer al paciente entre 14.000 y 18.000 euros.
No opera solo
Los urólogos Ion Madina y Javier Azparren, que fueron los encargados de presentar el robot acompañados por Roque Ascoz, presidente de Policlínica Gipuzkoa, explicaron que la primera intervención con esta herramienta médica tendrá lugar la semana que viene y que en los próximos meses esperan realizar alrededor de cuarenta intervenciones con esta nueva tecnología.
Madina y Azparren indicaron que la intervención con este robot se realiza, al igual que con la laparoscopia, a través de unas pequeñas incisiones, de forma que «apenas hay cicatriz y se reducen las molestias postoperatorias y los riesgos de infección». No obstante, aclararon que Da Vinci no opera solo, por lo que su destreza dependerá «de la buena mano del propio cirujano que es quien, a fin de cuentas, maneja y programa desde una consola central».