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POLÍTICA

Pese al arresto de sospechosos de los asesinatos de Trapero y Centeno persisten incógnitas sobre el crimen
30.11.08 -

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DV. Mañana se cumplirá un año del asesinato de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero en Capbreton. En un principio, las operaciones contra ETA llevadas a cabo desde el día del atentado deberían haber cerrado el círculo abierto tras el doble crimen. Las personas que supuestamente intervinieron en el asesinato -Saioa Sánchez, Asier Bengoa y Garikoitz Aspiazu, Txeroki- han sido arrestadas. Dos etarras detenidos en Pamplona declararon ante la Policía que el propio Txeroki les contó que él estaba en el lugar de los hechos. Pese a ello, no ha sido procesado como autor de los disparos y muchas de las incógnitas que se plantearon desde el primer día siguen sin aclararse.
Raúl Centeno y Fernando Trapero fueron tiroteados en la cafetería Ecureils de Capbreton el 1 de diciembre a las nueve y veinte de la mañana. Centeno falleció en el acto mientras que su compañero agonizó cuatro días en un hospital de Bayona. Murió el mismo día en el que dos de los supuestos implicados en su muerte fueron arrestados a más de 1.000 kilómetros de distancia.
Según las investigaciones, los dos agentes levantaron las sospechas de tres miembros de ETA -dos hombres y una mujer- que se encontraban en la cafetería. Tras tomarse un café, los guardias regresaron a su vehículo. Los etarras les siguieron y les encañonaron. La mujer se situó junto al asiento del copiloto. Un hombre, en la puerta del conductor, y el tercero registró el maletero.
En un primer momento, la Fiscalía de París aseguró que según las primeras evidencias recogidas en el lugar de los hechos fue la mujer quien disparó en tres ocasiones. En uno de los coches empleados por los etarras en su fuga, se encontró una bolsa con 142 casquillos de bala. La mitad pertenecían a la misma pistola utilizada para matar a los guardias civiles. Pero el arma no ha aparecido. Por ello, una de las principales pruebas inculpatorias que podrían emplearse no existe por el momento.
Testigos
Otras pruebas sí que apuntan a Saioa Sánchez. La Fiscalía de París aseguró en su día que «un conjunto de indicios concordantes como las similitudes físicas, elementos balísticos y huellas de ADN» la sitúan en el lugar del crimen. La mujer fue reconocida parcialmente por testigos, que recordaron sin problemas unos grandes pendientes que llevaba la etarra presente en la cafetería y que fueron encontrados en su poder. Además, muestras de su pelo aparecieron en uno de los vehículos de la fuga. Sin embargo, en las reconstrucciones del atentado llevadas a cabo en Bayona por la juez antiterrorista Laurence Le Vert se han encontrado contradicciones en la descripción de los testigos y de los ángulos de disparos.
Otra de las incógnitas es la presencia de Asier Bengoa. Su relación está acreditada con la fuga de Capbreton, ya que en el vehículo apareció un cepillo de dientes con restos de ADN. Bengoa sí que acompañaba a Saioa Sánchez cuando ambos fueron arrestados tras una fuga que movilizó a todos los cuerpos policiales franceses. Las Fuerzas de Seguridad españolas han especulado con la posibilidad de que este joven no se encontrase en la cafetería de Capbreton sino que los etarras se pusieran en contacto con él horas más tarde para pedirle ayuda.
La identidad del tercer hombre es una de las principales incógnitas. Las Fuerzas de Seguridad no dudaron en asegurar desde el primer momento que esta persona era un alto cargo de la organización, ya que sólo un miembro de la cúpula hubiera podido tomar la trascendental decisión de cometer el primer asesinato en Francia. Al principio se creyó que este mando era Aitzol Iriondo, un lugarteniente de Txeroki. Su descripción física -mide 1,65 metros y es de complexión media-, coincide con la del asesino.
La implicación de Txeroki en el caso procede de la declaración policial del etarra Xabier Rey, detenido el 28 de octubre. Rey explicó cómo el 17 de ese mes Txeroki les impartió un cursillo sobre armas y explosivos en Hendaia. En un descanso, Rey sacó como tema de conversación la película Tiro en la cabeza, que recoge una supuesta reconstrucción del asesinato. Entonces, el presunto jefe militar de ETA confesó su presencia en la cafetería aquel día. Pero el testimonio de Rey no explica quién fue el autor de los disparos.
Estos datos han abierto la puerta a nuevas hipótesis sobre quiénes estaban en la cafetería Ecureils. Una de ellas baraja la posibilidad de que los dos hombres que acompañaban a Saioa Sánchez fuesen Aitzol Iriondo y Txeroki.
Pese a la confusión que rodea a los autores, los expertos confían en que las investigaciones permitan encontrar un nuevo hilo para esclarecer el asesinato. Una de las claves será el ordenador de Txeroki y las memorias USB. Las Fuerzas de Seguridad no descartan que esos archivos contengan la pieza que permita cerrar el círculo abierto hace un año en Capbreton.
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