DV. ¿Les suena lo de la eficiencia energética? Pues este principio va a llegar a los semáforos de la ciudad. Se trata de sustituir las lámparas incandescentes por otras de diodos LED. Consumen muchísimo menos, duran muchísimo más, son más fiables, iluminan mejor y acaban con buena parte de los problemas que presentan las actuales luces incandescentes o halógenas. No es el bueno, bonito y barato pero casi. Las nuevas lámparas son mucho más caras, algo que en este caso eso no es un problema porque son facilitadas gratuitamente por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). En enero, y durante dos meses, se sustituirán las 7.429 ópticas que regulan el tráfico en la ciudad.
Algunas calles de la ciudad, como Sancho el Sabio, avenida de la Libertad o Boulevard, ya disponen de las nuevos semáforos. Los ayuntamientos han ido introduciendo la tecnología LED -Light Emitting Diode- por sus ventajas, pero a cámara lenta por su elevado coste. Por ello, el IDAE convocó un programa de ayudas a los municipios que consistía en entregar hasta 10.000 ópticas por localidad a cambio de que los ayuntamientos corrieran con los gastos de instalación. San Sebastián tiene 7.633 semáforos y como en la convocatoria no se incluían los que regulan la circulación de bicicletas el Ayuntamiento solicitó 7.429 juegos de lámparas, que son los que se le han concedido.
Las ópticas llegarán a la ciudad en dos remesas, el 9 y el 19 de diciembre, y se comenzarán a instalar en enero. Movilidad destinará 61.338 euros para ponerlas en funcionamiento, una delicada operación que, en parte, habrá que ejecutar por la noche para no perturbar el tráfico. Se estima que en dos meses, todos los cruces contarán ya con la nueva tecnología.
¿De qué se trata? El consumo energético de los semáforos cuesta cada año a la ciudad unos 110.000 euros. Estas luces están encendidas las 24 horas del día, y cada juego de tres luces para vehículos y dos lámparas para peatones consume 1.230 kwh/año. Las actuales lámparas son muy ineficientes: consumen mucha energía para lo que iluminan. La explicación fundamental es que el 95% de la energía se utiliza en la producción de calor y sólo un 5% se aprovecha para emitir luz. Con las lámparas LED -los diodos son unos dispositivos semiconductores hechos de silicio y recubiertos por resina de epoxi- se invierte la proporción, con lo que los ahorros de energía que se logran rondan el 80-90%.
Menos energía, pero además mejor luz. Cuando las actuales lámparas se funden se produce el apagado del semáforo. Al haber unos 100 diodos o puntitos de luz en los nuevos seméforos no se corre este riesgo. La vida útil de una lámpara incandescente es de unas 5.000 horas, un periodo que llega a las 100.000 horas -20 veces más- en el caso de las LED. Esto es muy importante de cara al mantenimiento, que es muy caro porque se necesita mucha mano de obra y maquinaria para llegar a los semáforos elevados. La nueva tecnología ofrece una luz uniforme en todo el disco, algo que no proporcionan los actuales semáforos, y logra anular el 'efecto fantasma', las distorsiones visuales que la luz solar produce en las lámparas. Todo ello hace muy recomendable la nueva tecnología, según explicó el concejal Ernesto Gasco. «Con los nuevos semáforos vamos a reducir en un 80% la factura energética, tendremos menos gastos de mantenimiento, y mejoraremos la luminosidad de los discos, algo muy importante desde el punto de vista de la seguridad vial».