EIBAR. DV. Ciclismo y fiesta se unieron ayer en el centro de Eibar con motivo del Día de la Txistorra y el Día del Pedal. Con esta celebración, el Club Ciclista Eibarrés se echaba a la calle para sumarse al ambiente festivo de los Sanandreses y, de paso, conseguir fondos para continuar con su actividad en la organización de carreras y actividades de promoción del deporte del pedal.
Los organizadores elaboraron 500 kilos de chorizo, en un ambicioso reto que los integrantes de esta entidad eibarresa acogieron con mucha ilusión, aunque muy conscientes del duro trabajo que tenían en frente. El presentador del evento, José Aranberri, señalaba que «vendemos txistorra del laboratorio de I+D», haciendo referencia a la buena calidad del producto que había sido adquirido en la carnicería Oberena. Aranberri explicó que esta fiesta tiene su origen en el deseo de financiar las pruebas ciclistas que parten de Eibar, a lo largo del año.
Lluvia y más lluvia
La meteorología desanimó a más de uno durante la mañana, pero la fiesta estuvo más animada por la tarde. «Nos encargaron hacer el kilómetro de txistorra, pero no se puede hacer de una pieza, porque no hay tripa así de larga. Entonces, hemos partido de tripa de siete metros de larga y hemos intentado hacerlas lo más largo posible. Así, hemos traído txistorras de metro y medio, que es donde el punto de rotura aguanta», señalaban los organizadores.
El mal tiempo impidió la celebración de la prueba de mountain bike y cicloturista, así como la gincana en la que se requería a los niños recorrer un circuito con sus bicicletas. Sí se pudo celebrar, en los arkupes del Ayuntamiento, las vaquillas y ponis, que terminaron de dar ambiente festivo a la mañana. Acabados estos actos, el ambiente fue creciendo en Unzaga y a la hora del aperitivo fueron muchos los que se acercaron para probar los pinchos y colaborar con el CCE.
Igualmente, se pudo disfrutar del spinning con participación de 30 personas, modalidad deportiva sobre bicicleta estática que el año pasado concitó la atención de muchos espectadores.
Los niños siempre tienen un papel protagonista en las actividades organizadas por el CCE. Por la tarde, tuvo lugar el clásico reparto de chocolate y bizcochos para los asistentes.
A pesar del tiempo poco favorable, por la tarde se reanudó la venta, coincidiendo con que multitud de cuadrillas de eibarreses se aprestaban a disfrutar de cenas de cuadrilla. Todo ello para dar un empujón al ciclismo. Especialmente, tras la retransmisión del partido Zaragoza-Eibar, las cuadrillas salieron a la calle para vivir esta fiesta.
No hay que olvidar que, cada temporada, el Club Ciclista Eibarrés organiza numerosas pruebas en todas las categorías, entre las que destaca el Memorial Valenciaga, la prueba más importante del calendario amateur estatal.
La música tampoco faltó en una fiesta en la que los Dulzaineros de Elgoibar fueron los encargados de la ambientación por la mañana. Ellos pusieron el cierre a la parte matinal de la fiesta. Ya por la tarde cambiaron los ritmos y el grupo eibarrés Blues Monday amenizó las últimas horas de un día que estuvo marcado por la lluvia. No obstante, el Club Ciclista Eibarrés y los miembros de la Euskal Bizikleta volvieron a demostrar la enorme capacidad de organización y colaboración con la que cuentan, y no sólo en la puesta en marcha de pruebas ciclistas. El jueves pasado sirvieron una cena a 400 comensales que participaron en el frontón Astelena en el 25 aniversario de la firma Urkotronik. Y sí algún día les dan la oportunidad de organizar el Tour de Francia, seguro que se llevan el maillot amarillo al buen trabajo.