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RSS | ed. impresa | Regístrate | 19 marzo 2010

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PLAZA DE GIPUZKOA

22.11.08 -

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Confianza
Esta semana, los consejeros delegados de los tres gigantes automovilísticos americanos han comparecido en el Congreso de Estados Unidos para intentar convencer a los legisladores de la urgencia de un plan de rescate para la industria del automóvil. Piden 25.000 millones de dólares y alegan que, entre empleos directos e indirectos, esta decisión afecta a tres millones de trabajadores. Las reuniones han sido tensas. Los legisladores se niegan a dar un cheque en blanco si los ejecutivos de estas compañías no presentan un plan coherente para sacar a este sector del agujero en el que se encuentra. El segundo día de reunión el Congresista Brad Sherman dio un golpe de efecto. Pidió a los altos ejecutivos que levantaran la mano aquellos que hubieran volado desde Detroit en una línea aérea comercial. Ninguno lo hizo. Así se supo que cada uno de los tres se había desplazado en su propio jet privado. A continuación pidió que levantara la mano el que estuviera pensando vender su avión para intentar reducir las cuantiosas pérdidas y, así, salvar algún empleo. Ninguno levantó la mano. Entonces les dijo: «¿Comprenden ahora porque no podemos dejarles el dinero?»
Hace dos semanas coincidí en un vuelo a Madrid con el presidente y el director general de una gran empresa guipuzcoana. Los dos se sentaron en Clase Turista, en los estrechos asientos del avión de hélices. Para algunos será un detalle irrelevante pero, a mí, me inspiró confianza.
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