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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Cultura

CRÍTICA LA BUENA NUEVA

21.11.08 -

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Torpe bondad
Goenaga y Ugalde en una escena.
Lo peor, incluso lo realmente imperdonable, es la torpeza. Porque La buena nueva es un filme torpe, torpísimo. Torpe en su planteamiento. Torpe en su adaptación al pensamiento actual, tan imbécil como políticamente correcto, que ha decidido que sólo en uno de los dos bandos de la Guerra Civil hubo hideputas y sólo en otros benditos de Dios y La Internacional. Es tan torpe la creación de personajes, personajes a los que se les ha arrancado la mitad de ellos mismos. A unos, la, mitad oscura. A los otros, la que les haría creíbles, seres con muchas revueltas y muchos dolores. Ni un republicano asesino. Ni un socialista putero. Y cuando a uno le van a fusilar, que diga bien alto «Soy vasco y creyente. Si me obligan a dejar de ser una de las dos cosas, prefiero que me maten». Que lo diga aunque a lo largo de toda la película el euskera sólo se ha usado en plan villancico, para que Unax grite Denok barrura! cuando pasan los aviones de la Luftwaffe que van a bombardear Gernika y para rezar el Aita Gurea. Vasco y creyente. Euskaldun-fededun, Le basque bondissant... Mientras, el falangista es un cabrón sin matices, el requeté un pobre diablo con un detente bala en el pecho y la sacristana sólo se medio redime al final. Qué torpeza ideológica a tantos de tantos de este III Milenio. Y qué torpeza en el uso de los paisajes, utilizados a la vieja usanza, en plan transición melosa en los momentos de amor, o para que suene la banda sonora sinfónica hasta el delirio o para demostrarnos que mientras los humanos se matan, la Naturaleza prosigue su eterno devenir.
Torpe. Muy torpe. Torpe la cámara. Torpe el movimiento de las pequeñas masas, la aclimatación a la época, al paisaje, al vestuario, al personaje de todos esos actores jovencitos de alma y de escarmiento a los que les faltan muchos quintales de experiencia, de lectura, de fajarse al personaje cogiéndole por las tripas, la yugular, el corazón. Torpe La buena nueva como culebrón. Como versión navarro-republicana de El pájaro espino. Torpe. Débil en cada uno de sus planteamientos. Los viscerales. Los cinematográficos. Los sinfónicos. Los religiosos. Los actorales. La buena nueva no es ni mejor ni peor. Es torpona. A pesar de que pretende mucho, resulta alicorta en casi todas sus pretensiones. Y sus pretensiones son, además, pretenciosas. Basta con ver la escena de la procesión de las candelas hasta la sima donde los malísimos tiraban a los bonísimos. La buena nueva es torpe. El cura que existió y que por mandato y fidelidad al Cristo Resucitado se puso al lado de los que sufrían no lo era. En absoluto. La película, lo es.
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