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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 mayo 2012

Gipuzkoa

SALUD

Malas posturas, movimientos repetitivos o mochilas con exceso de peso suelen ser el origen de dolores comunes. La prevención es una de las claves para combatirlos
21.11.08 -

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DV. Con el avance del otoño las calles se llenan de hojas, el tiempo se vuelve invernal, comienza el bombardeo de anunciones de juguetes y.... regresan los dolores de espalda, causados por una mochila demasiado pesada o una mala postura en el pupitre o frente al ordenador. Los últimos datos de la fundación Kovacs son contundentes: aproximadamente el 80% de la población guipuzcoana tendrá dolor de espalda alguna vez a lo largo de su vida. Entre los mayores, ese porcentaje se eleva hasta el 90%. En el caso de los jóvenes, antes de los 16 el 70% tiene dolor de espalda.
Sin embargo, conviene desdramatizar y saber que la mayor parte de esos dolores tiene buen pronóstico: sólo un 15% van a cronificarse. Se denomina dolor crónico a aquel que dura más de 90 días. Los que duran hasta 15 son agudos, y los que se extienden entre las dos semanas y los tres meses, subagudos. Se estima que los dolores generan un coste económico y sanitario equivalente al 2% del PIB.
Según Pilar Collantes, responsable de Secretaría de Acción Sindical de UGT de San Sebastián, los mayores problemas no sólo se producen en los despachos y oficinas, sino también «en el sector de los transportes. Los conductores de autobuses, por ejemplo, son vulnerables porque pasan muchas horas sentados, conduciendo». Estos trastornos son causados fundamentalmente por problemas de espalda y musculoesqueléticos, y sus consecuencias suelen ser bajas de larga duración.
¿Quiénes son los trabajadores más afectados? «Los que adoptan malas posturas y los que realizan movimientos repetitivos, de muñeca o de brazo, como los trabajadores de la limpieza», afirma Collantes. En este sentido, la labor del sindicato es prevenir, y para ello reparte circulares y realiza seguimientos aunque, a su juicio, «en materia ergonómica, la propia empresa debería preocuparse, cosa que no suele suceder».
La ergonomía
La ergonomía es una tecnología cuyo objetivo fundamental es lograr la mutua adaptación entre el hombre y la máquina. Se intenta que sea ésta la que se adapte al usuario y no al contrario. No sólo existe la ergonomía en el trabajo, sino también en el ámbito privado.
Mario Gestoso, director médico de Kovacs, insiste sin embargo en que «en el dolor de espalda, tampoco está demostrado de forma contundente que por tener unos elementos vaya a disminuir la frecuencia del dolor. También hay que recordar que, aunque tengamos una silla ergonómica, si no la utilizamos bien no servirá para nada».
¿Cuáles son las normas de higiene postural básicas? En el caso de la oficina, sería importante que la silla fuera regulable en altura. Cada usuario debe adaptarla a sus características físicas, para que al trabajar en esa mesa no esté con los hombros levantados. Otro elemento indispensable es el ordenador, que debe estar frente a los ojos y a la altura de los mismos, lo que evitará problemas en el cuello. También conviene recordar que las vibraciones, los esfuerzos por encima de la capacidad del sujeto o la torsión brusca también suponen un riesgo para la salud.
Sin embargo, no todo son factores físicos; los psicosociales influyen asimismo a la hora de que aparezcan contracturas. El estrés libera adrenalina, que causa mayor contractura muscular. El músculo comprime fibras nerviosas y arterias, al llegar menos sangre se produce una isquemia, una falta de oxígeno, y este es un factor que puede desencadenar dolor.
Comité de diseño
En las oficinas de Kutxa, en San Sebastián, un comité de diseño se encarga de los cambios de mobiliario, atendiendo a las necesidades de los trabajadores y la oferta del mercado. Una de los factores que influyen en la elección del mobiliario es, por supuesto, la ergonomía.
María Ángeles Navarro, técnico de prevención de riesgos laborales, explica que no hay una regla fija para cambiar de mobiliario, «aunque es algo que sucede bastante a menudo. Primero se hace una prueba piloto en una oficina, y cuando se ha visto su resultado, se decide si se lleva adelante o no».
El mobiliario no es el único tema del que se ocupan: «Invertimos dos horas en impartir un curso a los recién llegados sobre prevención de riesgos laborales. Se les explica cómo deben situarse en la mesa y la silla, cómo deben colocar el ordenador o si tienen que pedir reposapiés o reposacabezas, entre otras cosas», explica. Y aún más: «También hacemos evaluaciones de los puestos, de manera individual. A la persona que está sentada se le explica cómo debe situarse in situ y se le hace una reorganización ergonómica del puesto si está mal situada. Y una vez al año se hace un reconocimiento médico».
En los colegios, las cosas no son muy distintas, aunque se añade un elemento particular: la mochila. Según el estudio elaborado por la clínica Kovacs, los niños deben cargar con un 10% de su propio peso en ella. Sin embargo, algunos llevan hasta un 30%. Si un niño pesa treinta kilos, no debe llevar más de 3 en la mochila, dado que un sobrepeso podría causar la aparición de dolor, que a largo plazo podría cronificarse.
El colegio Herrera, situado en el barrio homónimo de San Sebastián, soluciona los problemas de peso de los libros con la utilización de casilleros y armarios en el interior de las propias clases, que son asignados a los alumnos a principio de curso. Juantxo Irazu, tutor de sexto de primaria, explica que el día que más peso traen los chavales es el primero, cuando cargan con los libros que posteriormente dejarán en esos casilleros, aunque en esa ocasión los padres echan una mano. «Día a día sólo se llevan el material que necesiten para hacer las tareas de clase. A casa llevan el estuche y los cuadernos de tareas», comenta.
Mochilas según la moda
Respecto al uso de las mochilas, comenta que «utilizan las de espalda o de carrito según la moda». ¿Se quejan del peso? «No, se quejan de las tareas que tienen que hacer para casa», dice con humor.
Otras normas que conviene recordar advierten que hay que utilizar un calzado cómodo, con tacón ancho pero no muy alto, de entre 1 cm. y medio a 3 cm. y medio, y que a la hora de cargar peso se deben flexionar las rodillas. Se recomienda además hacer ejercicio físico, dado que el sedentarismo provoca mayor debilidad muscular, que también puede ser causa de la aparición de dolor.
Si éste ya ha aparecido, lo primero que hay que hacer es no automedicarse e ir al médico. Éste hará un diagnóstico y pautará un tratamiento: si el dolor es agudo será farmacológico, e incluirá analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares. Una vez que se ha curado ese dolor se deben adoptar medidas preventivas para evitar recaídas. Si el tratamiento farmacológico no fuera suficiente y el dolor pasara de ser agudo a subagudo, o incluso crónico, habría que buscar otros tratamientos.
La cirugía sólo es recomendable como última opción, cuando los demás tratamientos ya han fracasado o cuando hay aspectos que recomiendan operar, como parálisis de una extremidad o, en el caso de un problema de lumbares, que haya alteraciones esfinterianas. Hace 25 años, por ejemplo, se operaban todas las hernias discales; hoy en día, sólo se intervienen entre un 3% y un 5%.
¿Cuál es entonces la mejor manera de evitar dolores de espalda y otros problemas derivados de una mala postura, antes de que la visita al médico se vuelva inevitable? Navarro aporta la palabra clave: simple y llanamente, «prevención».
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