
Irwin pasea por el bidegorri de La Concha el pasado verano. /J.M. López
Irwin, el ciudadano francés que tiene como costumbre circular en su bicicleta desnudo por diversos puntos de Gipuzkoa, ha recibido un nuevo espaldarazo judicial. En un auto firmado por la jueza María José Ezeiza Yarza, del juzgado de instrucción nº 5 de San Sebastián, hecho público hoy, se desestima el recurso presentado por el Ministerio Fiscal sobre el sobreseimiento provisional que se mantenía sobre la denuncia efectuada contra Irwin por pasear desnudo el pasado 15 de mayo por la zona del Peine del Viento donostiarra. La jueza admite a trámite, no obstante, el recurso de apelación interpuesto subsidiariamente contra la citada resolución.
Los hechos juzgados se refieren a una denuncia efectuada por agentes de la Guardia Municipal en la que figura como testigo una madre que paseaba junto a su marido y sus dos hijos menores por la citada zona de San Sebastián. La juez señala en su auto que "no existen indicios para considerar la comisión de un delito de exhibicionismo sexual por parte del imputado (...) ni el imputado reclamó la atención de los menores, ni existió por su parte acto de insinuación ni proposición de caácter sexual y menos aún se desprende que ejecutara acto o movimiento de contenido inequívocamente erótico o de excitación sexual".
«Exhibicionismo»
En cuanto a la detención en el Peine de los Vientos, el Ministerio fiscal indicaba en su recurso que los agentes que lo detuvieron observaron «una clara actitud de exhibicionismo» y ponía como ejemplo que, mientras los policías hablaban con él, «colocaba los brazos en jarras frente al público que miraba la intervención y realizaba fotografías».
Esa circunstancia denotaría, a juicio del fiscal, que «pasear o tomar el sol desnudo y hacerlo precisamente fuera de los lugares habilitados en las playas, no obedece a una ideología naturista, sino a una voluntad exhibicionista que puede perjudicar a los menores de edad».
«Afirma el imputado que lo hace para llamar la atención de la gente sobre el juicio de las apariencias, pero en ningún caso tal finalidad puede vulnerar u ofender el derecho a la integridad o indemnidad sexual de un menor de edad o incapaz», añadía el fiscal.
La defensa de Irwin en su escrito alegaba que «no hay nada impúdico en estar sin ropa si esto no va acompañado de actos de contenido o significación sexual». Señalaba además que el fiscal «se contradice» y se preguntaba si «en la playa no se comete entonces el delito aun cuando haya menores».
Autodeterminación y libertad
Irwin ya había sido absuelto el pasado 15 de octubre de un delito de desobediencia a un agente de la Ertzaintza que lo arrestó cuando paseaba sin ropa por Errenteria. Fue absuelto al no existir ninguna ordenanza municipal que impida transitar desnudo por la vía pública.
El titular del Juzgado de Instrucción número 1 de la capital guipuzcoana señalaba entonces que no se puede argumentar la «legitimidad de la orden» dada por el ertzaina que lo detuvo, ya que «todo aquello que no está legalmente prohibido está permitido», según «el principio de autodeterminación y libertad proclamado por la Constitución». «Resulta evidente que la conducta del denunciado, con independencia de las valoraciones morales que merezca, no es susceptible de constituir ilícito penal alguno», destaca el juez en su sentencia.