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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 julio 2009

Gipuzkoa

INFRAESTRUCTURAS

La ciudad alemana revitaliza 155 hectáreas de una degradada zona portuaria con viviendas, parques, comercios y una nueva sede para la filarmónica de la ciudad

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DV. Hamburgo puede ser el espejo en el que se mire la bahía de Pasaia en el camino a su regeneración. La ciudad alemana lleva siglos y siglos reinventándose. Primero dominó en el norte el curso del río Alster con diques y canales. Al sur, se convirtió en un próspero puerto fluvial del Elba, enclavado a 120 kilómetros del mar del Norte.
La actividad portuaria creció y creció y el originario puerto interior de la ciudad medieval fue ganando terreno al río. Primero ocuparon una isla del delta, luego otra... En el pasado reciente, para dar servicio a los barcos cada vez más grandes, no dudaron en expandir la actividad portuaria hacia la otra orilla y hacer desaparecer pueblos pesqueros y humedales para crear nuevas dársenas. Las más antiguas y cercanas a la ciudad fueron perdiendo paulatinamente su actividad y quedaron degradadas.
Al igual que ocurrirá en breve con Pasaia, Hamburgo inició hace diez años el proyecto de regeneración urbana de la antigua zona portuaria conocida como HafenCity (Ciudad puerto). «Todos los partidos apoyaron el proyecto sin fisuras» y, hoy en día, la apuesta ya ha dado sus frutos: dos de los nuevos barrios surgidos de la revitalización ya están habitados. Donde había suelo contaminado y viejos pabellones ahora se levantan o se construyen viviendas, comercios, museos, escuelas, sedes de empresas, parques, un metro... La perla de las 155 hectáreas (100 terrestres) que se van a regenerar será la sede de la Filarmónica del Elba, que pretende ser el nuevo símbolo de Hamburgo y «que competirá con la ópera de Sidney» cuando esté acabada en 2011.
Una delegación institucional de Gipuzkoa encabezada por la diputada de Movilidad y Ordenación del Territorio, Arantza Tapia, y los junteros de la comisión del ramo de las Juntas Generales de Gipuzkoa, visitó días atrás la ciudad alemana para comprobar in situ el funcionamiento del puerto de Hamburgo y el proceso de regeneración de terrenos de actividad portuaria que la ciudad ha recuperado. A «otra escala», lo que ahora se está acometiendo en Hamburgo (solo en la ciudad viven 1,7 millones de habitantes) guarda similitudes y puede servir de inspiración para la futura reordenación de Pasaia. En enero, sin ir más lejos, se espera que empiecen los primeros derribos de pabellones en La Herrera, que ocupa tres hectáreas terrestres de las 60 que tiene la zona portuaria. En el horizonte, el proyecto de puerto exterior cada vez toma más cuerpo.
Razones operativas
En el caso de Hamburgo, la regeneración que ahora se acomete no viene dada por el traslado de la actividad portuaria a un puerto exterior en el mar. De hecho, Hamburgo se encuentra a 120 kilómetros de la desembocadura del Elba, lo que no le impide que el río sea navegable. Las razones que fueron vaciando de movimiento portuario la zona de HafenCity fueron sobre todo operativas. Los barcos cargados de contenedores que llegaban fueron creciendo tanto que los de más de 12 metros de calado ya no podían pasar por encima de un túnel subterráneo que comunicaba ambas orillas del río. Era necesario trasladar la actividad a nuevas dársenas al sur del Elba.
Con gestión privada
En una maniobra astuta, las autoridades locales recuperaron una a una las «largas concesiones» de explotación de naves y terrenos concedidos a empresas y, en la tarea, «ocultaron el objetivo final» de urbanizar la zona para «evitar la especulación».
En 1997, el proyecto fue aprobado por el parlamento del lander de Hamburgo y en 2000 ya había un primer un plan general. Se creó una empresa privada «en manos de la ciudad», que gestiona los terrenos «siguiendo las directrices del plan general» y que se ocupa de «atraer inversiones a la zona».
La planificación fue ágil. Tras la descontaminación de suelos, el primer barrio de HafenCity tardó en construirse sólo cinco años (2002-2006). El objetivo es que las 155 hectáreas regeneradas estén totalmente urbanizadas en veinte años, con lo que la ciudad de Hamburgo aumentará su superficie un 40%.
En HafenCity se construirán 5.500 viviendas -de lujo y más asequibles- en donde vivirán 12.000 personas. Se crean parques, jardines, plazas flotantes en los canales, escuelas, una universidad, museos con edificios de diseño, sedes de empresas, un hotel en el centro de cruceros... También se han recuperado antiguos edificios portuarios de ladrillo. Uno de ellos, sin ir más lejos, sirve de base a la nueva Filarmónica del Elba.
A diferencia del centro de Hamburgo, donde el río y la subida de la marea se controla con un sistema de diques, en HafenCity los ingenieros han optado por «alzar tres metros del nivel del río la superficie de las viviendas» para evitar así inundaciones en periodos de crecidas en el Elba.
Aunque embarcados en proyectos de regeneración de zonas portuarias degradadas, solo por las dimensiones las diferencias entre Hamburgo y Pasaia son evidentes. No obstante, también hay similitudes. Por tener, la zona de HafenCity dispone de una central térmica -como en Pasaia- «de la que además de obtener electricidad se logra calor para calentar los hogares».
En cuanto a la actividad portuaria, no hay comparación. El de Hamburgo es el segundo puerto de Europa. Un gigante que anualmente mueve 140 millones de toneladas, de las cuales dos terceras partes viajan en contenedores. El Puerto de Pasajes de momento mueve 6 millones de toneladas, principalmente chatarra.
jmvelasco
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