DV. Cuando leyeron la reciente encuesta de la Diputación sobre el creciente distanciamiento de los guipuzcoanos respecto a la política más de uno seguro que torció el gesto. Pero los portavoces de los partidos en las Juntas Generales de Gipuzkoa no se quieren quedar de brazos cruzados y debaten con DV esta situación. La conclusión de nuestros políticos es clara: «Más hechos y menos palabras». O, aplicado a la política, «menos corbata y más buzo».
DIAGNÓSTICO DE SITUACIÓN
El desapego de la ciudadanía
-¿Qué les parece que el 72% de los guipuzcoanos no confíe en los políticos?
-Iñaki Arriola (PSE): Primero hay que dejar claro que los políticos no somos marcianos y tenemos los mismos problemas que el conjunto de los ciudadanos. También mandamos a nuestros hijos a las escuelas y nos preocupa el coste de la cesta de la compra y la crisis. ¿Por qué se produce esto? Estamos en una coyuntura de crisis de las ideologías y los escándalos que acompañan a la política nos hacen un flaco favor. Aquí también los tenemos, no sólo en el Mediterráneo: la Hacienda de Irún, el Guggenheim, el museo Balenciaga... Los ciudadanos piensan que servimos más a los intereses de los partidos que de los ciudadanos. Por ejemplo, en los plenos, al diputado general le parecía lo más normal servir a los dictados del Gipuzko Buru Batzar. Otro problema es hablar de 'clase política'. ¿Por qué esto? ¿Hay una 'clase de fontaneros' o de delineantes? Es preocupante que el ciudadano no nos vea como a uno más de los suyos.
-Asier Aranbarri (PNV): La sociedad va a un ritmo y la política a otro, cuando la política debía ser la vanguardia de la sociedad. A mí me gusta la palabra Herrigintza (hacer para el pueblo o país). Pero en esta era globalizada, no vamos al mismo ritmo. La carga ideológica al votar es menor aunque la gente sí tiene claro que pertenece a una comunidad. Existen rasgos identitarios, también la política es identidad, no sólo gestión. Además, en política seguimos practicando formas de hace 30 años. Los mítines sólo convencen al que ya está convencido y esto tiene que cambiar. La gente nos ve lejos, nos ve como fuente de problemas, no de soluciones. Y los partidos somos muy cerrados y eso trae consigo la constatación de que somos una clase aparte.
-Joxean Rekondo (EA): Yo relativizo el resultado de la encuesta. Estoy de acuerdo con el mensaje de que la política se está alejando de la gente. Pero decir que el 72% no confía en la política choca con la realidad de la sociología electoral. En la mayoría de las elecciones ha participado más del 50% de los guipuzcoanos. Sí es cierto que los temas de la política pueden formar parte de ese posicionamiento crítico de los ciudadanos, porque siguen siendo los mismos de hace treinta años y se plantean como irresueltos por buena parte de la ciudadanía.
-Regina Otaola (PP): Comparto con Joxean que decir que el 72% no confía en la política es un porcentaje muy elevado y no puede ser así. Pero me preocupa que haya este distanciamiento. Creo que un tanto por ciento altísimo lo está por ese lenguaje políticamente correcto que utiliza muchos conceptos que suenan bien al oído pero que no dicen nada. La gente se da cuenta de que les hablamos como si fueran tontos. Pero la situación no es solo culpa del político. Creo que los ciudadanos se están quedando en lo que a ellos creen que les afecta (si el piso es caro, si las carreteras están bien o mal, si hay ayudas para los pensionistas o sociales). Y en cuestiones no tan materiales no les interesa. Por ejemplo, hay que implicarse más contra la violencia.
-Mikel Izagirre (EB): Después de haber leído la encuesta me preocupé enormemente de lo que nos está pasando. Algún mérito habremos hecho para que eso ocurra así. La encuesta dice que el 73% de los ciudadanos piensa que cuando un partido está en una institución sólo va a resolver los propios intereses de ese partido. Esa percepción hace que piensen que «para qué voy a hacer nada si van a hacer lo que les da la gana».
-Rebeka Ubera (Aralar): Se habla mucho y se hace poco, y hay lentitud para materializar lo aprobado. Se vende humo, con propuestas del gobierno para quedar bien a sabiendas de que luego no tienen intención de cumplirlo, como ha ocurrido en Juntas con el Salario Mínimo Interprofesional. También están las irregularidades, que dan sensación de impunidad. Por ejemplo, casos como el del ex alcalde de Eskoriatza, el museo Balenciaga o el Guggenheim.
¿Y AHORA QUÉ?
Nuevas formas de hacer política
-¿Qué soluciones proponen desde la política para invertir esta desconfianza?
-Iñaki Arriola: Acercarnos más a los colectivos organizados que trabajan en el campo civil, lo que nos hará ser más realistas. También en la enseñanza hay que promocionar los valores a los chavales, y tomar en serio a la sociedad y escuchar a los ciudadanos. Y andar por la calle para saber sus problemas (economía, vivienda, educación), porque la gente no habla de sentimientos de pertenencia, que ya satura. La sociedad está a otra cosa. En nuestro caso lo tenemos más difícil para abrirnos a los ciudadanos porque estamos mediatizados por la violencia, y lo digo yo que he hecho listas electorales. Las recetas para llegar a la gente no son mágicas, pero hay que llamar al pan pan y al vino vino, no dorar la píldora. Dar soluciones reales, no dar la luna, cumplir lo prometido cuando se es gobierno y ser coherente cuando estás en la oposición. Más buzo y menos corbata.
-Asier Aranbarri: Podemos ser capaces de volver a motivar siempre y cuando vayamos con un mensaje claro y estemos en la calle. La gente cada vez está más integrada con las nuevas tecnologías y ve que la política tiene un formato caduco y antiguo. Hay que hacerlo novedoso y llegar de otra forma a la gente, pero sobre todo con otra serie de valores. Y esto se logra diciendo las cosas claras, es fundamental. Muchas veces no decimos lo que pensamos, por ser políticamente correctos, pero la ciudadanía es lo suficientemente madura e informada para decir las cosas como son. Hay que contar la verdad. Con claridad y transparencia. Hay que salir de la política de la 'rotonda', de dar vueltas y vueltas. Y hay que dejar la política de salón, de a corto plazo. Hay que ir más allá, anticiparnos y plantear soluciones antes de que los problemas se materialicen, anticiparnos a 20-25 años vista.
- Joxean Rekondo: No hay recetas. Se trata de concebir las instituciones y los partidos con una visión más abierta y acrisolada. Más integradora de las diferentes corrientes políticas, que son muchas. En el socialismo o el nacionalismo puede haber cinco o seis corrientes políticas diferentes, con diferencias de matiz. Creo que es muy importante que la política, aparte de representar a los ciudadanos, porque somos unos apoderados de lo que dicen los ciudadanos, también debe recobrar su papel de plantear proyectos de sociedad que conlleven una idea de sentido comunitario y de fortalecimiento de la sociedad. La era de «el individuo es el rey y la sociedad no es nada» vale para los ciclos de bonanza, pero cuando llegan los ciclos en los que individualmente se requiere abrigo, es importante volver a recuperar la sociedad que hemos desmantelado en el ciclo de bonanza.
-Regina Otaola: A los ciudadanos no les decimos la verdad pura y dura. El político tiene que decir la verdad, guste o no al ciudadano. Si tenemos encima de la mesa una crisis, oiga no se vaya usted por las ramas para esconder que hay una crisis. Diga al ciudadano que hay una crisis y que hay que poner medidas, y que todos tenemos que apretarnos el cinturón. Hablar desde la verdad, que la gente es lista y sabe dónde está. En Gipuzkoa se están dando vueltas a temas importantes que llevan cinco o diez años encima de la mesa, como el aeropuerto, Pasajes, la incineradora etc... Han primado los intereses partidistas al general. Estos temas se podrían arreglar con más rapidez. Y esto no quiere decir que no sea buena la confrontación ideológica, porque esto es una democracia y el ciudadano debe saber esto.
-Mikel Izagirre: El resolver el problema a corto plazo nos está llevando a no hacer proyectos sino a discutir lo que mañana vamos a hacer. Llevamos veinte años haciendo esto. Y los problemas profundos de esta sociedad no son abordados con apertura de posicionamientos. Sólo buscamos el titular de prensa de mañana. Esto cambiará el día en que el ciudadano perciba que su presencia y aportación es un elemento positivo que va a ayudar a resolver, y va a ser atendida.
-Rebeka Ubera: Es necesario menos palabrería y más hechos. Las instituciones no han sabido coordinarse con la ciudadanía y tenerles en cuenta a la hora de solucionar sus necesidades. Aquí también en Juntas hay cauces para la participación, y es políticamente correcto, pero muchas veces se les da a los ciudadanos con la puerta en las narices. Hay que abrir las puertas de las instituciones para escucharles.
jordisainz