
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la rueda de prensa tras la cumbre extraordinaria de los Veintisiete en Bruselas. /Reuters
La confirmación de Francia
La comunicación enviada por la Presidencia francesa a La Moncloa dice textualmente:
"Queridos colegas, el presidente del Consejo Europeo ha expresado, en comparecencia de prensa, su respuesta a una pregunta sobre la participación de los europeos en la cumbre de Washington del 15 de noviembre.
En el mismo sentido, según dice el señor Sarkozy, les hago llegar las siguientes precisiones. En el seno del G-20, los estados miembros de la UE disponen de cinco plazas. Se ha decidido que esas cinco plazas sean ocupadas en la cumbre del 15 de noviembre por Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España, la octava economía del mundo, a la que se añade el presidente de la Comisión Europea".
Primera visita a la Casa Blanca
La cita propiciará además la primera visita de Zapatero, a la Casa Blanca. El todavía presidente estadounidense, George W. Bush, ha organizado la víspera una cena con los jefes de Estado y de Gobierno en la sede de su Gobierno.
Las distantes relaciones entre Zapatero y Bush desde que el primero, recién investido presidente en abril de 2004, decretó la retirada de las tropas de Irak, han hecho imposible el viaje del jefe del Ejecutivo a Washington.
Zapatero ha visitado Estados Unidos cada año desde su llegada a la Moncloa, pero su destino ha sido siempre Nueva York y la sede de Naciones Unidas.
Aunque varios de sus ministros han mantenido encuentros con sus homólogos norteamericanos, la agenda de Zapatero en Estados Unidos no ha incluido nunca contactos bilaterales.
Contrasta este hecho con la intensa actividad que protagonizó al otro lado del Atlántico el ex presidente José María Aznar, quien se reunió dos veces con Bill Clinton y llegó a entrevistarse con Bush en Estados Unidos hasta en seis ocasiones -en Naciones Unidas, en el Despacho Oval de la Casa Blanca y en el rancho de Crawford.
El Gobierno traslada a Francia, EEUU y el G-20 su satisfacción porque considera que España podrá enriquecer el debate en la cumbre
Zapatero reivindica en Bruselas su derecho a participar en el encuentro que marcará el futuro económico mundial
Francia, Alemania, Reino Unido e Italia -como miembros del G-8 -eran hasta ahora los únicos europeos invitados
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, asistirá a la cumbre del G-20. Un comunicado de la Presidencia francesa de la UE remitido a los Veintisiete socios comunitarios ratifica los movimientos de Zapatero, con el incondicional
apoyo de Sarkozy, en la cumbre de los Veintisiete.
La cita en Bruselas ha servido para confirmar lo que ya se daba por hecho: que el presidente francés ha cedido a Zapatero uno de sus asientos en la cita del próximo 15 de noviembre. Sin embargo, la presencia española no ha sido segura hasta que la Casa Blanca no ha dado su parabién.
La comunicación (ver ficha) ha llegado al Palacio de La Moncloa poco antes de las 21.00 horas. El Gobierno ha manifestado su agradecimiento a Francia, Estados Unidos y el G-20 y su satisfacción porque considera que España podrá enriquecer el debate en la cumbre financiera mundial, además de suponer también un reconocimiento de la importancia de nuestro país. El Gobierno trabajará
hasta la celebración de la cumbre en elaborar un documento en le que se aporten ideas para debatir sobre el nuevo orden financiero.
Escepticismo hasta el último momento
El jefe del Gobierno español se mostraba escéptico al salir de la reunión porque, a pesar de que el presidente francés, Nilolás sarkozy, le había confirmado la cesión de
uno de los asientos de Francia en la cita, faltaba la confirmación de Bush, anfitrión de la cita mundial anticrisis. El presidente del Gobierno ha aprovechado su intervención para agradecer el gesto a Francia pero pedía "prudencia" y "paciencia". Para Sarkozy, Zapatero tiene el apoyo fancés por "sentido común", al ser España la octava potencia del mundo. "Sería difícil explicar que la octava economía del mundo, España, no se puede sentar con las veinte economías más importantes".
Poco antes, en el discurso con motivo del 50 aniversario de la Comisión Europea (CE), Sarkozy había subrayado la necesidad de que Europa disponga de una "posición común" ante la reunión del G-20 llamada a reestructurar el sistema financiero mundial.
"¿Quién puede pensar que en una Europa de Veintisiete podríamos estar representados simplemente porque cuatro de nosotros, o alguno más y eso lo hablaremos, hayamos sido invitados a la cumbre?", indicaba el presidente francés. En principio, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia -como miembros del G-8 -son los únicos países europeos invitados al encuentro, aunque tanto España y varios Estados miembros han reclamado su participación.