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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 21 abril 2014

San Sebastián

LUIS GIMENO BENEGAS, LA MÁS ALTA TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA BELLEZA

Se celebran los cien años de la casa Benegas. Antes de iniciar el segundo centenario, hablamos con la tercera generación de quienes han sido y son barberos, peluqueros y damas perfumeras
21.10.08 -

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«En la cosmética del siglo XXI la ingeniería se une a lo biecológico»
La belleza del siglo XXI se busca en los ordenadores y, como siempre, en las flores. /USOZ
L uis Gimeno Benegas es un ingeniero industrial con fuerte querencia hacia la Sociología y las Humanidades. Ahora que se celebran los cien años de Casa Benegas y comienza la cuenta atrás para el próximo centenario, hablamos con un hombre que sabe de las necesidades de su compañeros de género para la belleza y el cuidado del cuerpo y con un científico que no olvida la importancia del silicio orgánico, del selenio, los péptidos y las formulaciones de alta quimica en la creación de las cremas, geles, espumas y perfumes que marcarán la cosmética del XXI.
- De la novísima cosmética quedan apartados...
- Los elementos que ya se arrinconaron, por ley, por elegancia y por cultura natural de los clientes, en el siglo XX: los colorantes de síntesis, las siliconas, los derivados del petróleo, los activos modificados o irradiados.
- En los novísimos tratamientos de belleza se impone...
- Por un lado, las más increíbles formulaciones de la Química. De hecho, algunos de los grandes nombres de la Estética de este III Milenio son científicos cansados, como hombres, de que se mal entendieran las necesidades de nuestra piel y las exigencias de nuestra forma masculina de ser.
- Ya volveremos a la Química. Explíqueme ahora eso de 'exigencias cosméticas masculinas'.
- Quieras que no, el cuidado continuado del cuerpo ha sido durante siglos y hasta ayer mismo algo absolutamente femenino. Vosotras tenéis vuestra manera de cuidaros, de embelleceros. Hablo incluso del ritual de daros una crema, de aplicaros una mascarilla. Me refiero incluso, hoy ya no tanto porque todos corremos por igual, al tiempo empleado en ese rito cotidiano. Habéis marcado tendencias hasta en el diseño de los frascos, los tarros, los tubos. De repente aparecemos nosotros y no podemos adaptarnos a ese mundo tan vuestro y femenino.
- Ya lo dice la canción: 'ustedes los hombres qué pena que dan...'
- No te rías. Somos distintos.
- No me río, ya lo sé.
- Quieras que no, a nosotros nos van las cosas muy estructuradas.
- ¿Nos está llamando destructuradas a nosotras?
- En absoluto. Simplemente, mantenéis otra relación, mucho más estrecha y sensual, con vuestros productos de belleza. Nosotros exigimos la eficacia inmediata.
- Como todo el mundo.
- Te equivocas. Vosotras, más exquisitas, podéis posponer (algo, tampoco demasiado) el resultado en aras a una textura sedosa, a un tratamiento majestuoso. Nosotros exigimos que nuestros productos ofrezcan funciones dobles. No nos gusta tener el neceser o la taquilla del gimnasio llenos de tarros, cada uno para un tratamiento.
- Pues no sabéis lo que os perdéis.
- ¿Ves? Somos distintos.Nosotros queremos que lo que hay en ese frasco limpie y tonifique. Y que el tubo no sea muy grande.
- A nosotras...
- Os encantan los tarros grandes, lo sé. Y atesorar en el baño mil extraños objetos que nosotros nunca entenderemos para qué sirven. Nosotros exigimos, además, productos no grasos, de textura casi urbana, penetración rápida y sin olor. En envases con un diseño casi racionalista o tecnológico, en frascos de laboratorio espacial.
- Ya que hemos vuelto al laboratorio, abandonemos la guerra de sexos. Estábamos en que...
- Los avances tecnológicos, la sintetización de los últimos elementos encontrados en el mar, las plantas o el espacio revolucionan la cosmética. Piensa en los péptidos
- ¿Esas moléculas formadas por la unión de varios aminoácidos? Pero si son pura Naturaleza...
- Lo son. Y también responsables de un sinfín de funciones; muchas aún desconocidas, y, por tanto, estudiadas por la Ciencia. Resultan más pequeños que las proteínas (menos de 12000 daltons de medida) y sus reacciones han servido incluso para secuenciar la insulina Aplicados en cosmética, como hace Giselle Pitanguy...
- ¿Algo que ver con Don Ivo, el más grande de la cirugía estética?
- Es su hija. Doctora, cirujana, investigadora. Ha creado una línea de estética donde reacciones peptídicas unidas a formulaciones antioxidantes químicas y a extractos de acerola o joaceira (planta casi sagrada en Brasil) contribuyen a través de nanoesferas de hidroxyprolisilano a la regeneración del tejido y la recuperación de la elasticidad de la piel.
- ¿Y donde queda lo orgánico?
- Es la mayor exigencia de la cosmética de hoy. Extractos de centella asiática, selenio y polvo de lava en productos que han de ser certificados por el Centro Europeo de Bioecología. Estamos ante la fusión de la Tecnología con lo más puro y orgánico: revolucionario.
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