DV. Ya está nuevamente en funcionamiento Villa Mari. Este edificio, situada en la avenida de Navarra junto al colegio Jesuitas, la utiliza la Asociación Guipuzcoana en favor de las personas con discapacidad intelectual -Atzegi- para desarrollar distintos programas dirigidos a ocupar el tiempo libre y de ocio de estas personas con discapacidad intelectual y a la vez para posibilitar periodos de descanso para las familias que atienden a diario en su domicilio a personas con estas características.
Una familia cedió Villa Mari a Atzegi hace 40 años y la Asociación decidió recientemente renovar el edificio, anticuado por dentro, para reacondicionarlo en su totalidad. Y ello ha sido posible gracias las subvenciones y ayudas ofrecidas por la Diputación, Kutxa, ONCE y el Ayuntamiento donostiarra. Su misión seguirá siendo como hasta ahora, la de servir de centro de ocio para las personas con discapacidad intelectual de Donostia, «pero además -según indicó Mitxel Lakunza, responsable de atención de las familias-, en los pisos primero y segundo del edificio se han habilitado habitaciones para lo que se denomina servicio de respiro para las familias».
En principio la capacidad ocupacional tiene un tope para 14 personas, con habitaciones dobles, triples y hasta hay una para cuatro personas. Este servicio ha comenzado a funcionar los fines de semana, de viernes a domingo, con ocho inquilinos y que cada semana van rotando los visitantes ya que existe una gran demanda de las familias para utilizar este servicio de respiro.
El hospedaje de fin de semana en pensión completa -hay una cocinera que prepara comidas caseras y las familias pagan una cantidad por persona. Unos monitores se encargan exclusivamente del grupo de personas hospedadas y programa las actividades exclusivamente para ellos los viernes, sábados y domingos.
«Para las familias es un respiro», señala Mikel Lakunza, «ya que ese fin de semana pueden aprovechar para irse de viaje o hacer otras actividades que no pueden realizar. Y los que se hospedan en Villa Mari cambian de aires, conocen a otra gente, y casi todos piden en casa que les traigan para pasar el fin de semana fuera de su domicilio habitual. Es una opción que ofrecemos desde Atzegi y que la desean tanto unos como otros».
Atzegi pretende darle la máxima utilidad a la casa, ya que al margen del servicio de hospedaje de fin de semana, otras personas con discapacidad intelectual acuden a Villa Mari, a diario y por las tardes, tras finalizar su jornada laboral, y sobre todo los sábados y domingos, a participar en las múltiples actividades de ocio que se programan. Un fin de semana cualquiera llegan a acudir alrededor de 200 personas.
Hay un grupo de voluntarios, curiosamente gente joven, que dedica su tiempo de ocio para compartirlo con estas personas, y unos días van al cine, a Anoeta a ver a la Real, a Illumbe a animar al Bruesa, a polideportivos o casas de cultura, otros van de paseo por Ulía o a la playa. Se forman grupos en función de las personas que acuden los sábados y domingos, y los voluntarios les acompañan en sus salidas por la ciudad. Si hace mal tiempo se organizan actividades dentro de la villa, ya que el edificio dispone de amplios espacios, y en ocasiones se visionan películas en la sala de cine y otras se realizan juegos en el jardín. Sin embargo, la filosofía es que se realicen las actividades fuera de la villa, compartiendo espacios comunitarios con el resto de la ciudadanía.