DV. En política, lo que ayer parecía imposible, mañana es un hecho, y viceversa. PNV y EA rubricaron finalmente ayer el pacto fiscal contra la crisis que incluye como medida más mediática la rebaja del tipo general del Impuesto de Sociedades al 28%. La ejecutiva nacional de EA dio ayer por la mañana el visto bueno al acuerdo, que incorpora además un amplio abanico de novedades en el IRPF, Impuesto de Patrimonio e IVA. En principio, el pacto fiscal se «circunscribe» a Gipuzkoa, aunque tanto PNV como EA intentarán que las diputaciones de Álava y Vizcaya se sumen a él.
El pacto alcanzado ayer pone fin, al menos de momento, a más de año y medio de desencuentro entre PNV y EA en relación a la rebaja del Impuesto de Sociedades. Todo un culebrón con demasiados tintes surrealistas que provocó una autentica crisis de gobierno en el Ejecutivo foral a finales del año pasado y que desembocó en la decisión del PNV de aprobar la rebaja del tipo al 28% por decreto y a espaldas de su socio de gobierno. La crisis económica ha favorecido que tanto PNV como EA hayan aparcados posturas pasadas con el fin de dar «estabilidad y seguridad jurídica a la sociedad guipuzcoana en la actual coyuntura». La explicación de los actores firmantes no esconde también un segundo motivo: «el Ejecutivo no hubiera podido aguantar otra crisis como la del año pasado», apuntan fuentes cercanas a la negociación.
Sea de una u otra manera, lo cierto es que la firma del acuerdo entre PNV y EA será una primera parada en el camino. Ambos partidos deberán buscar ahora los apoyos necesarios para sacar adelante en las Juntas Generales de Gipuzkoa las reformas acordadas. Ante las diferentes sensibilidades ideológicas, todo parece indicar que el Ejecutivo deberá buscar acuerdos por bloques de medidas.
Promover el empleo, garantizar las coberturas sociales y fomentar la competitividad de las empresas guipuzcoanas son algunas de las bases de un acuerdo cuyo bloque principal de medidas ya había sido adelantado por este periódico a lo largo del mes de septiembre. Como es lógico, la lupa del acuerdo se sitúa sobre la reforma del Impuesto de Sociedades, que rebaja el tipo general del 32,6% al 28% y el de las pymes lo deja en el 24%. La Hacienda foral guipuzcoana (EA) deja así los tipos de gravamen del impuesto al mismo nivel que los de Álava y Vizcaya, una prioridad absoluta para el PNV. Las empresas guipuzcoanas volverán a tributar como el año pasado, ya que el PNV, ante la falta de mayoría, aprobó por decreto el tipo del 28%.
Acordada la rebaja del tipo, la Hacienda foral ha puesto especial énfasis en la incororación de nuevas deducciones por innovación tecnológica y no tecnológica, motor, a juicio de la Diputación, de la competitividad. Las deducciones también premiarán a las empresas que fomenten o creen empleo. «Esta es la vía más eficaz para mantener el consumo y la capacidad de que los guipuzcoanos contribuyan a través de los impuestos, aportando así los recursos necesarios para la cobertura de las prestaciones sociales», señalan desde EA. En el apartado destinado a las empresas, el proyecto de norma que aprobará la Diputación prevé agilizar la gestión administrativa para acelerar las devoluciones del I.V.A, con el fin de que se realicen con carácter mensual.
Medidas «progresistas»
Además de las medidas orientadas a favorecer el empleo y la actividad económica, el pacto fiscal contiene instrumentos para alcanzar una fiscalidad «más progresista» en Gipuzkoa, tal y como lo definen desde EA. Entre las medidas destinadas a mejorar la situación de las familias, destaca el incremento de las ayudas a la familia elevando las deducciones por descendientes, la ampliación del plazo de reinversión en las ventas de vivienda habitual de dos a tres años, y la exención fiscal de las rentas de los cuidadores no profesionales de personas dependientes.
Sin embargo, la negociación sobre las medidas no está cerrada. Por ejemplo, la Hacienda foral podría valorar la eliminación de la deducción de los 400 euros, que ha resultado «de dudosa eficacia». Tanto PNV como EA discutirán su posible eliminación o modificación una vez analizados sus efectos en la economía del territorio. Lo que sí se mantendrá, casi con toda probabilidad, será la deflactación automática del IRPF, con el fin de absorber el impacto de la inflación.
El grueso del pacto fiscal guarda un último capítulo dirigido a «elevar la contribución de los sectores con mayores ingresos». Asi, aumentará el tipo del impuesto que grava a las Sociedades Patrimoniales, se incrementará en un 1% el último tramo de la tarifa de IRPF (del 45% al 46%) y se suprimirá paulatinamente el sistema de tributación por módulos. Sin embargo y a diferencia de lo que ha mantenido en los últimos meses la Hacienda foral, el pacto prevé el mantenimiento del Impuesto sobre el Patrimonio, con su necesaria actualización. En los últimos días, el departamento que dirige Pello González se ha replanteado su postura favorable a la eliminación o sustitución del impuesto, entre otras razones, por los más de 50 millones de euros que supone para las arcas forales. La negativa final de la Hacienda guipuzcoana chocará en el Órgano de Coordinación Tributaria con Álava y Vizcaya, que parecen decididas a eliminar Patrimonio, tal y como se ha hecho en el Estado.