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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 julio 2009

Política

POLÍTICA

El lehendakari Ibarretxe defendió ayer el derecho a decidir, y en consecuencia la consulta, para afrontar mejor la crisis económica desde la defensa de un mayor autogobierno. Ibarretxe aprovechó el debate de política general del Parlamento Vasco para realizar un balance de la gestión de la legislatura en el que destacó los logros sociales, aunque constató los obstáculos para lograr la paz y la normalización.

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DV. «La crisis ha venido para quedarse». Con esta frase, la situación económica entró ayer de lleno en el convulso escenario de la política vasca. El lehendakari Juan José Ibarretxe lo hizo en un discurso en el debate anual de política general en el que cargó con dureza contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por «negarse al diálogo», defendió que la «consulta es inevitable», y aseguró que el derecho de decisión sirve para afrontar mejor la recesión que se avecina y «para vivir mejor».
Gran parte de su intervención estuvo centrada en demostrar que Euskadi resiste mejor la crisis y en subrayar que se registran medias de renta, crecimiento económico, innovación, empleo, competitividad y una balanza comercial mejores que las del resto de España.
Ibarretxe destacó como terapia para afrontar la crisis económica «más inversión, más innovación, una mayor cohesión social y un mayor autogobierno», y consideró que la gestión del Gobierno Vasco ha colocado a Euskadi en la vanguardia social de Europa con políticas avanzadas.
Pero el lehendakari entró también en el terreno político para acusar a Zapatero de «imponer y pisotear» los deseos de la mayoría de la sociedad vasca al promover la prohibición de la consulta popular prevista en un principio para el 25 de octubre por parte del Tribunal Constitucional y advirtió que el plebiscito «será inevitable más pronto que tarde», ya que, a su juicio, la democracia participativa es un instrumento moderno «propio del siglo XXI». De hecho, el lehendakari recalcó la importancia de un acuerdo que reconozca el derecho de autodeterminación como clave para solucionar el «conflicto político».
El lehendakari subrayó que la prohibición de la consulta supone «un obstáculo para la normalización política, un ataque frontal a nuestro autogobierno político, un atropello democrático y la quiebra de principios democráticos fundamentales», y advirtió que «el derecho a decidir está sobre la mesa y ha llegado para quedarse». «Es imposible poner puertas al campo y usar permanentemente el recurso a los tribunales como alambrada para prohibir el derecho democrático de los vascos a ser consultados. Hemos iniciado un nuevo ciclo político que nos llevará, más pronto que tarde, a ejercer este derecho para solucionar el conflicto vasco. La consulta será inevitable», añadió.
Tras destacar que el futuro de Euskadi «no estará nunca ni en manos de ETA ni en manos del Gobierno de España», se dirigió a Zapatero para decirle que «ha elegido un camino equivocado» al promover la prohibición de la consulta con su recurso ante el TC y al señalar que su fallo supone una «pírrica victoria para quien pretende impedir en el siglo XXI que las instituciones vascas podamos recabar la opinión de los ciudadanos».
«El presidente del Gobierno español ha elegido un camino equivocado y fracasado porque someter, imponer y pisotear los deseos de la mayoría de la sociedad vasca nunca será la solución. No estamos ante un problema jurídico sino ante un problema de voluntad política y democrática», sostuvo.
En opinión de Ibarretxe, la sentencia del TC establece que «consultar a los vascos está prohibido porque pone en peligro la soberanía de la nación española, única e indivisible», y fija que «sólo existe una nación y un pueblo soberano, la nación y el pueblo español, el pueblo vasco no existe y no tiene derecho a decidir. Son argumentos que me recuerdan a los de la España imperial, una, grande y libre, que esgrimió la dictadura franquista». El lehendakari dejó claro que, a pesar de todo, «el pueblo vasco no se resigna porque estamos convencidos de nuestro derecho a existir como pueblo, a ser reconocidos como tal y de nuestro derecho a ser consultados para decidir nuestro propio futuro».
Ibarretxe también se refirió a la necesidad de dar «una respuesta serena y pacífica, pero también firme y contundente» a la prohibición. Sin embargo, no ofreció novedades a este respecto y se limitó a hablar de lo ya anunciado: la adhesión del lehendakari y todos sus consejeros al manifiesto elaborado por PNV, EA, EB y Aralar en el que se denuncia la prohibición de la consulta y se pide el respaldo ciudadano a las iniciativas que estos partidos puedan llevar a cabo para defender la consulta ante organismos europeos e internacionales.
Proceso de diálogo
«Vamos a alzar nuestra voz en Europa para que se nos restituya el derecho de opinión y de participación política que, injusta e incomprensiblemente, ha sido suspendido. Vamos a reclamar nuestro derecho en Europa porque entendemos que el Estado español está violando con su decisión, el Convenio Europeo de Derechos Humanos», dijo.
El lehendakari consideró imprescindible «abrir un proceso de diálogo con mayúsculas» y destacó cuál debe ser el resultado del mismo: «alcanzar un acuerdo de normalización política sobre el derecho a decidir del pueblo vasco, las relaciones de territorialidad que libremente decidan acordar las diferentes comunidades vascas entre sí y el nuevo marco de autogobierno y de relación que desean»
Este proceso, resaltó, no tiene nada que ver con el diálogo «tramposo» que plantean PSOE y PP para «engañar a la sociedad vasca». Según incidió el lehendakari, el diálogo de socialistas y populares es «un diálogo político con las cartas marcadas en el que los partidos españoles se reservan el cepillado posterior y en el que se excluye a una parte de la sociedad vasca ilegalizando cuando interesa electoralmente».
«Es un diálogo con derecho a veto, constreñido a los límites impuestos de antemano por un Tribunal Constitucional nombrado al efecto por el PP y el PSOE. Este diálogo tramposo, con minúsculas, está abocado al fracaso, y lo digo de antemano para evitar que nadie intente engañar a la sociedad vasca», advirtió.
«Camino sin retorno»
Ibarretxe se refirió también a ETA y a sus últimos atentados, afirmó que su terrorismo constituye el principal obstáculo para la paz y la normalización política, y sostuvo que la organización terrorista sabe que sólo tiene el camino de «declarar unilateralmente, de forma inequívoca y concluyente, su voluntad de poner fin al terrorismo y dejar en manos de los representantes políticos vascos la solución de los problemas políticos».
Ibarretxe dijo estar convencido de que, pese a la capacidad de ETA para atentar y generar dolor, «el final de la violencia es un camino sin retorno que la sociedad vasca está dispuesta a recorrer, y ETA no va a conseguir detenerlo».
El lehendakari se refirió también a las ilegalizaciones como otra de las cuestiones pendientes en materia de derechos humanos, civiles y políticos, y afirmó que la ilegalización de EHAK y ANV confirma «una estrategia política puesta en marcha con la Ley de Partidos, que ha traído como consecuencia la criminalización del diálogo y la exclusión democrática de una parte de la sociedad».
«Esta estrategia, no exenta de componentes electoralistas, no es la solución. Es precisamente el camino contrario, porque sólo el diálogo y el respeto a todos los derechos humanos de todas las personas, sin exclusiones, nos conducirán a la normalización política y a la paz», concluyó el lehendakari Ibarretxe.
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