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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Política

ATENTADO FRUSTRADO EN BILBAO

El artefacto, compuesto por cerca de medio kilo de pentrita, fue localizado cuando el agente entró con su vehículo en el acuartelamiento de Basauri. El funcionario sufrió en 1999 un ataque de kale borroka en su domicilio

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Entrada del acuartelamiento de Basauri donde fue localizada la bomba lapa en los bajos del coche de un policía nacional. /IGNACIO PÉREZ
DV. La suerte evitó ayer un nuevo asesinato de ETA en Bilbao. Un veterano agente del Cuerpo Nacional de Policía circuló durante más de diez kilómetros con un potente explosivo escondido bajo su asiento sin percatarse de que la muerte le acompañaba. El policía, que llegó a utilizar el automóvil para trasladar a su hija, no detectó en ningún momento la bomba lapa y sólo los servicios de seguridad del acuartelamiento de Basauri descubrieron la carga letal.
Según una primera reconstrucción aproximada de los hechos, el policía, vecino del barrio de bilbaíno de Zorroza, se encontraba en un día libre y durante la mañana realizó algunas gestiones privadas con su vehículo. Al mediodía fue a comer a su casa y ya por la tarde, alrededor de las tres y media, volvió a utilizar su vehículo para llevar a su hija. El policía se dirigió después a la base de Basauri para realizar una gestión privada. En ningún momento detecto que en el automóvil había una bomba lapa.
En los bajos del coche
Cuando llegó al cuartel de Basauri, los agentes de seguridad que vigilan el centro realizaron la inspección habitual a todos los vehículos que ingresan en el centro, en la que examinan los bajos del vehículo con un espejo. Según la versión oficial, en ese momento se localizó el artefacto escondido en los bajos del vehículo.
El policía descendió a toda prisa del vehículo mientras sus compañeros comenzaban a acordonar la zona y a avisar a los artificieros del Cuerpo Nacional de Policía, que tienen su base en las propias instalaciones de Basauri.
Los expertos aislaron el automóvil en previsión de una explosión acidental. Al mismo tiempo, todas las carreteras que recorren las inmediaciones del edificio quedaron cortadas y no se permitió el paso de ningún vehículo.
Alrededor de las siete de la tarde los desactivadores del Cuerpo Nacional de Policía consiguieron desmontar la bomba lapa. Según los primeros análisis, el artefacto estaba compuesto por 500 gramos de pentrita y una cantidad por determinar de cordón detonante, además de dos pilas y el iniciador que se activa por el movimiento. Los artificieros de la Policía estaban examinando ayer el dispositivo para determinar que fallo salvó la vida del agente.
Según las fuentes consultadas, el material utilizado era suficiente para acabar con la vida del policía si el artefacto hubiera llegado a estallar. Además, los terroristas le habían añadido el cordón detonante con el objetivo de reforzar la capacidad destructora de la bomba, una práctica habitual en los últimos atentados de la organización terrorista.
El agente lleva varios años destinados en Vizcaya y la mayor parte de su vida la ha realizado en el barrio bilbaíno de Zorroza, donde reside con su familia. El policía, de alrededor de 60 años, se dedica en la actualidad a tareas administrativas, en un puesto de segunda actividad dedicado a funcionarios que por edad o lesiones no están en activo. Además, el policía tenía un trabajo privado en una asesoría de Bilbao.
Misión en El Salvador
En 1992 fue miembro de la misión española en El Salvador, patrocinada por Naciones Unidad, en la que funcionarios de la Policía y la Guardia Civil se encargaron de formar a las fuerzas de seguridad en cumplimiento de los acuerdos de paz del país centroamericano.
Pese a que distintas fuentes señalaron ayer que el Policía era concienzudo y respetaba sus medidas de seguridad, su presencia en el barrio era conocido por los violentos. En enero de 1999, los radicales colocaron un artefacto incendiario compuesto por una bombona de camping gas y un dispositivo de iniciación junto a su automóvil. En aquella ocasión, también un fallo en la bomba casera evitó que su automóvil resultara destruido. El aviso, no obstante, era claro. Los radicales ya habían detectado su presencia como objetivo potencial en el barrio de Zorroza.
Por su parte, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que la bomba colocada bajo el coche del policía nacional confirma que ETA «conserva plenamente su voluntad criminal» y a la luz de los primeros datos consideró «evidente» que los terroristas «llevaban las peores intenciones».
Según el ministro, la bomba fue colocada «con toda seguridad por ETA» en los bajos del automóvil particular del policía y se está tratando de averiguar por qué no estalló. En cualquier caso, y al margen de que se sepa por qué falló el mecanismo de iniciación, el ministro insistió en que lo importante es que «al fin y al cabo nos hemos ahorrado una desgracia» porque los etarras «llevaban las peores intenciones».
Además de expresar, en nombre del Gobierno, su «rotunda condena» por el intento de atentado, Rubalcaba lo interpretó como prueba de que ETA «conserva plenamente su voluntad de atentar» aunque, dijo, «una vez más, por suerte, ha fallado».
«Ciegos y sordos»
El delegado del Gobierno en el País Vasco, Mikel Cabieces, aseguró que «quienes han colocado la bomba, siguen ciegos y sordos a las demandas de paz de la sociedad». En un comunicado, Cabieces quiso expresar su condena y rechazo «más absoluto» por este hecho y aseguró que los autores «están hoy mucho más cerca que ayer de ser detenidos, juzgados y de cumplir en la cárcel las penas que les sean impuestas».
De esta manera, el delegado del Gobierno manifestó «su apoyo y su cercanía» al agente, a su familia, al Cuerpo Nacional de Policía y al resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
«Hoy todos debemos alegrarnos de que los planes terroristas de una banda de asesinos no hayan conseguido materializarse. No hayan conseguido el macabro fin de acabar con la vida de un profesional que vela por nuestra seguridad y por nuestra libertad. Que no hayan conseguido, en definitiva, sumir en el dolor a otra familia más en Euskadi», destacó por último Cabeces.
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