Después de la entrega de la Bandera y tras los sentidos «Gora Ama Guadalupekoa!», «Gora Hondarribia!» que retumban en la calle Mayor, Aitor Kerejeta entra unos minutos en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y el Manzano. Mientras de fondo se oyen las salvas, confiesa que siente un gran orgullo de poder ser alcalde de Hondarribia, «una ciudad que, en general, suele ser una maravilla, pero el día de hoy, mucho más».
- Con el paso de los años, ¿uno se sigue emocionando igual?
- Si algún secreto tiene nuestra fiesta, independientemente de los años en los que la veas y a pesar de que sustancialmente es lo mismo, es que los sentimientos y los estados de ánimo varían y siempre lo coges con las mismas ganas.
- Ha sido una jornada tranquila...
- Está claro que cuando la gente quiere algo y lo quiere conservar y disfrutar, da lo mismo lo que haya por delante o por detrás; siempre sale bien.
- Plásticos, caretas de personajes de Disney, este año paraguas negros... ¿Qué puede decir como primer edil ante esta actitud?
- Independientemente de que pueda estar mejor o peor, lo que no tiene mucho sentido es que por delante de un espectáculo que quiere ver la gente se organice una manifestación, justo en el sentido contrario de lo que la gente que está esperando en las aceras quiere presenciar. Y del mismo modo que existe el derecho a la manifestación, existe el derecho a que la gente muestre sus sentimientos respecto a esa manifestación que pasa por delante y que precisamente es lo que no quiere ver. Creo que esa manifestación se podría hacer de otra manera.
- ¿Cómo?
- Podría organizarse perfectamente otro espectáculo. Si lo solicitan alguna vez, el Ayuntamiento les dará seguro esa autorización para poder desfilar como ellas entienden esta fiesta, pero lo que no tiene mucho sentido es que pasen media hora antes del Alarde porque la gente, si algo ha demostrado en los últimos años, es que tiene bien claro lo que quiere hacer y lo que quiere ver y no es precisamente esa manifestación.
- ¿El Ayuntamiento ha mantenido algún contacto con la compañía Jaizkibel?
- Sí, hemos mantenido alguna reunión en la que hemos intentado hablar de todo en general, pero creo que el acuerdo es bastante imposible porque lo que están solicitando es que el Ayuntamiento organice un alarde público en el que hombres y mujeres puedan desfilar. Pero esta ciudad y los hondarribitarras en general dicen bien claro lo que quieren ver, y no tendría ningún sentido que el Ayuntamiento organizara algo que la mayoría aplastante de los hondarribitarras no quiere.
- ¿Cómo explicaría todo esto a alguien de fuera que piense que el Alarde es discriminatorio?
- Lo de las opiniones personales de cada uno está muy bien, pero fueron la compañía Jaizkibel y Juana Mugarrietakoa quienes acudieron a los juzgados a decir que se discriminaba y tanto el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, como el Tribunal Supremo y hace poco el Constitucional han dicho que el Alarde no discrimina a las mujeres. Al final, lo que se está dilucidando aquí es la representatividad de las mujeres, y los hondarribitarras tienen bien claro que la figura de la cantinera, hoy por hoy, representa muy dignamente a la mujer de Hondarribia. Siempre he dicho que si esto tiene que cambiar, si lo tiene que hacer, serán las mujeres hondarribitarras las que lo tengan que decidir, y no los hombres precisamente.
- Las adolescentes y jóvenes son las que con más entusiasmo defienden el Alarde.
- Es algo que se ha vivido desde pequeñito. La contestación en general de por qué la mujer no puede salir como soldado está precisamente en que la figura central del Alarde es la cantinera. Entiendo que a los de fuera, a partir de Gaintxurizketa, es muy difícil explicárselo. Yo lo intento con amigos de otros sitios y es difícil, pero al final las fiestas de cada pueblo no son más que la consecuencia de la historia. Y la historia ha sido así y solamente hace falta ver las aceras. Desde las 3.30 horas de la mañana había jóvenes y adolescentes esperando, y estoy seguro de que esas mujeres ni por asomo se sienten discriminadas. Vuelvo a repetir que la figura central del Alarde es la cantinera, la mujer. Y el resto de las mujeres se sienten bien representadas por esa figura.
- ¿Cómo le gustaría que fuera el Alarde dentro de unos años?
- Independientemente de las opiniones de cada uno, que el Alarde fuera lo que la gente quiere que sea.