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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 julio 2009

Beti Erreala!

ZARAGOZA 2 - REAL SOCIEDAD 2

La Real empató en La Romareda tras remontar dos goles de Ewerthon en los primeros diez minutos. Marcos y Díaz de Cerio lideraron la reacción txuri urdin en la segunda parte.
07.09.08 - 08:22 -

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La promesa de seguir
Zaragoza. DV. La Real cumplió ayer en La Romareda su promesa para esta temporada: no rendirse pase lo que pase. Los txuri urdin hicieron suyo el mensaje del himno de la Liga y cantaron todas y cada una de las estrofas escritas por nuestro Xabier LOVG San Martín. «Adelante porque no importa la meta; el destino es la promesa de seguir».
Pocos pensaban a la media hora de juego que esta Real –con cuatro hombres en defensa y Marcos y Xabi Prieto en las bandas– podría sacar algo positivo de Zaragoza. El cuadro maño salió al campo espoleado por la derrota sufrida el pasado miércoles en Copa y no quiso fallar ante una afición que ya está con la mosca detrás de la oreja. Minuto dos, gol de Ewerthon. Minuto diez, otra vez el brasileño. Visto para sentencia.
La Real padeció los rigores de un estadio que aún se cree de Primera y el nerviosismo caló entre los jugadores blanquiazules. Resbalones, falta de entendimiento, malas caras... Un desastre que olía a goleada. Con Lillo en el palco de autoridades conectado vía móvil con el banquillo, la Real no acertaba a sacudirse la presión local. El griterío en la grada era ensordecedor, lo cual no ayudaba en exceso a la recuperación anímica de un equipo que casi antes de entrar en calor ya había sacado el balón dos veces de su portería.
Zubikarai apenas ganaba para sustos. Además de los tantos de Ewerthon, en los que no pudo hacer nada porque el ariete zaragocista le fusiló prácticamente a bocajarro, el meta de Ondarroa tuvo que detener los disparos de Arizmendi y Oliveira, que parecían condenar a la Real a un resultado de escándalo.
Con timidez y los nervios ya fuera del cuerpo, los blanquiazules se acercaron con peligro a las inmediaciones del área defendida por López Vallejo. La primera, pasada la media hora de encuentro, en un remate de Díaz de Cerio a pase de Marcos. Minutos después, Gerardo puso a prueba la flexibilidad del arquero en un lanzamiento de córner que casi se convierte en gol olímpico. Y en el 38, Marcos no acertó a conectar con el cuero tras una buena asistencia de Díaz de Cerio.
Entre el ibicenco y el donostiarra lideraron la reacción visitante a la vuelta de vestuarios, tras la consiguiente lección táctica de Lillo. Sin prisa, con los pies en el suelo y sin las inoportunas caídas de los primeros 45 minutos.
La Real se armó de paciencia y tocó en defensa. De izquierda a derecha y de derecha a izquierda. El Zaragoza se sabía ganador y ahorró esfuerzos en la presión. Grave error que el público les recordó con el pitido final del árbitro.
La remontada realista comenzó a forjarse a la hora de juego. Marcos, el mejor ayer, persiguió con fe un balón perdido en el área pequeña y, ante la indecisión en la salida de López Vallejo, metió la pierna para empujar el 2-1.
No había tiempo para celebraciones. La grada puso música de viento al Adelante y esto jugó en contra de sus intereses, ya que los jugadores locales acusaron el golpe moral más que el propio gol. Ewerthon, peligroso como él solo, obligó a Zubikarai a realizar una nueva intervención con un tiro raso. Pero la Real ya podía con todo y, una vez superado el desbarajuste inicial y haberse metido en la pelea por los puntos, no estaba dispuesta a claudicar sin plantear batalla.
Así llegaron dos oportunidades de Marcos como antesala del 2-2. El joven zurdo penetró en la zona de alto riesgo y tiró contra el cuerpo de López Vallejo. A continuación, cabeceó sin fuerza a las manos del meta rival un centro de Gerardo.
En el minuto 78, tras repeler el larguero un durísimo disparo con rosca de Ewerthon, cómo no, Castillo culminó una de sus galopadas por la banda izquierda, puso el balón en el punto de penalti y Díaz de Cerio remató a la red. Un gran cabezazo. El goleador pudo completar la remontada al filo del minuto 90, pero su disparo fue despejado por el portero.
La Romareda sacó las uñas y dedicó todo tipo de lindezas al palco, en lo que se presupone el comienzo de una campaña larga para los mandamases maños. Ni los millones de Agapito Iglesias ni una plantilla plagada de carísimas estrellas parecen suficientes para contentar a la parroquia aragonesa.
Entretanto, la Real se marchó al fondo donde le esperaban con orgullo los más de cien aficionados venidos desde Gipuzkoa. Aplausos para unos y otros, merecidos por ambas partes.
El empate con sabor a victoria permite a los txuri urdin firmar un prometedor arranque de temporada que invita a soñar con un futuro mejor.
La Romareda conoció las dos caras de un equipo que juega al ritmo que le marcan desde el banquillo. Como ante la UD Las Palmas, la Real se engulló a sí misma en la primera parte y se desmelenó en la segunda, dejando en evidencia a su rival. La promesa de seguir adelante está presente y la van a cumplir.
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