Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Sociedad

07.09.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Es necesario aplicar políticas de género en serio dentro de la profesión», asegura la letrada Juana Balmaseda, miembro del Consejo Vasco de la Abogacía, a la que no sorprende que los bufetes sean uno de los pocos ámbitos de la Justicia que se resisten a la paridad de sexos. «Las estadísticas no surgen por casualidad -recalca-. Se parte de la idea falsa de que no existe discriminación en la abogacía, pero el sistema está organizado de tal manera que el ejercicio profesional es más complicado para las mujeres. El mundo del letrado continúa siendo bastante masculino, lo que redunda en perjuicio de los varones: competitividad, dedicación al 100%, mañana y tarde... Cuando las abogadas negocian los horarios en el despacho, sus colegas varones no siempre lo entienden».
Balmaseda formó parte durante 15 años de la junta del Colegio de Abogados de Vizcaya, en la que hay cinco mujeres y nueve hombres. Fue decana en funciones por un periodo de seis meses y en la actualidad preside una subcomisión en el Consejo General de la Abogacía Española. «Las oposiciones son el ejemplo más claro de que las mujeres se sitúan en cabeza cuando se valoran los méritos propios -afirma-. Cuando una licenciada se pregunta qué va a hacer en el futuro sabe que ser funcionaria le permitirá tener una vida privada mejor: horarios, permisos de maternidad... El acceso a la abogacía es más complicado. El despacho también tiene una dimensión empresarial».
Según Juana Balmaseda, esa faceta de empresa privada, que se entremezcla con los rasgos propios de una profesión liberal, explica que muchas abogadas prefieran ser contratadas por un bufete que abrir su propio despacho con otros colegas. «Una mujer con hijos tiene más dificultades para desarrollar su carrera profesional -insiste la letrada-. Las dificultades aumentan si además tiene que representar intereses colectivos de la profesión. Si el hombre está más horas en el despacho es porque, muchas veces, hay una mujer en casa que se ocupa de los niños. Hacen falta cambios muy profundos para que las mujeres puedan sentirse en un plano de igualdad».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de Más actualidad
más videos [+]
Más actualidad
Vocento
SarenetRSS