DV. Va a ser una de las obras de mayor envergadura de la ciudad. El vaciado del actual aparcamiento de La Concha, su ampliación y la nueva urbanización se iniciarán el próximo 1 de octubre y no concluirán hasta finales de noviembre de 2010.
La operación supondrá un estacionamiento más amplio para residentes y para rotación,un bidegorri apartado de la plaza de Cervantes y la creación del Centro Deportivo Adaptado con vistas a la Bahía, pero también más de 24 meses de cambios de tráfico y modificaciones de envergadura en pleno centro de la ciudad.
Se van a producir alteraciones. Así lo reconoce el alcalde Odón Elorza, que ha enviado una carta a los vecinos de todo el entorno, una misiva en la que anuncia todos los cambios que pueden producirse y en la que les convoca para explicárselos. La reunión tendrá lugar el lunes 15 de septiembre, a partir de las 7 de la tarde y en el Salón de Plenos. Según reza en la misiva enviada por la máxima autoridad municipal, «se producirán modificaciones en los movimientos por la zona, cierre de calles, cambios de tráfico y otras molestias durante dos años».
Los cambios
El primer cambio que va a producirse es la eliminación del aparcamiento en la manzana de la calle Hernani con la avenida de la Libertad, para generar tres carriles de salida del tráfico en lugar de los dos actuales, uno de ellos para el transporte público. Se estrechará la acera en este tramo y se eliminará el arbolado de forma provisional.
Otra modificación más. Se trata de la apertura al tráfico del tramo de la calle San Marcial situado entre las calles Easo y Urbieta. Se da la circunstancia de que este tramo de esta vía fue el primero que se convirtió en peatonal, pero desde que comenzó a barajarse la ampliación del parking de La Concha, ya se advirtió que sería necesaria una comunicación entre estas dos calles que, necesariamente, acabaría siendo a través de San Marcial. Una vez que concluyan las obras, dentro de dos años, este tramo volverá a ser peatonal.
La última manzana de la avenida de la Libertad se cerrará al tráfico, aunque mantendrá un carril bus hacia la calle Easo para mantener el transporte público.
La calle que queda totalmente cerrada es Miramar, algo imprescindible para el vallado de toda la plaza y para el posterior vaciado del actual aparcamiento. Está previsto que, tras las obras, se convierta en semipeatonal. Una de las zonas más sensibles y que, en este caso, afectará a los peatones, es el paseo de La Concha. Se va a mantener un paso junto a la barandilla de La Concha en esta zona, con una anchura de cuatro metros, amplia pero notablemente menor que la actual. Se va a incorporar, además, una pasarela hasta la primera rampa de bajada a la playa.
La envergadura de los cambios aconseja estas reuniones con los vecinos, según se asegura en los pasillos consistoriales. En la carta, Elorza insiste en que el resultado final, con cambio de la fisonomía de la plaza incluida, será positivo para la ciudad y sobre todo para la zona.