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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 febrero 2010

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REMO

El entorno de Tirán y el de Zarautz vivieron ayer el día después de la clasificatoria de manera muy diferente, alegre y eufórico para unos, triste para otros
06.09.08 -

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DV. La expedición de Tirán está hospedada en el albergue oriotarra de Txurruka. Desde allí una pista sube hacia el cámping de Zarautz y todo para abajo hacia el pueblo de la Enbata. La pista de las sorpresas. La que separaba una alegría inesperada de la desolación. Muy pocos kilómetros y una distancia infinita emocionalmente hablando.
«Le ha costado pero ha amanecido», decía José Ramón Mendizabal Mendi, entrenador de Zarautz con humor, sin darle la espalda a la realidad. La que dio vueltas y vueltas en su mente en una noche más larga de lo habitual.
Mendi reconoce que se olvidó por momentos del otro lado de la pista. «Me despisté y dejé de lado las referencias de Tirán. Fuera éramos siete segundos mejor que ellos y me cegué con los tiempos de San Pedro, Hondarribia y Pedreña. Los chavales pensaban que estábamos dentro en puntas. Quizás no acerté a transmitirles lo apretada que estaba la clasificación».
Calma y ánimos
Los comentarios por las calles de Zarautz eran más de ánimo que de reproche. «Zarautz tampoco es un club con una historia en el mundo del remo como para que haya una exigencia social de resultados. Hemos disfrutado dos años en la mejor bandera, pero ahora toca quedarse fuera y lo asumimos con naturalidad. Tanto nosotros como el pueblo», señala Mendi, que también aprovechó el día para «felicitar a todos los que estarán disputando La Concha los próximos dos domingos».
No hubo entrenamiento en Zarautz. Pero el grupo se reunió a las siete y media en las nuevas instalaciones del club en Aia. Más cerca todavía de la pista que sale del albergue de Txurruka. Más lejos aún de la ilusión gallega que remaba a esa misma hora en la bahía de La Concha soñando con la rampa de colores del domingo. El objetivo no era otro que el de «hablar un poco entre todos y analizar lo que nos ocurrió en la contrarreloj de la clasificatoria. Sin ninguna intención de bronca ni nada parecido, sino más bien para aprender de los errores para mejorar en el futuro. Después del varapalo del jueves no era el mejor momento para empezar a estudiar las cosas que hicimos bien y mal.
El albergue Txurruka lleva una semana hablando gallego. El jueves por la noche en un tono más alegre y festivo que el resto de los días. Las luces de las habitaciones se apagaron un poco más tarde que los días precedentes. Tirán se quedaba en Orio. Junto a la pista. Allí estará Moaña, esperando orgullosa a sus héroes.
Mucho que celebrar
Celebraron algo más que un buen resultado el jueves. Fran González, entrenador y alma mater del grupo, reconocía que «ha sido una temporada muy dura para el club, no sólo por los resultados, sino por las dificultades internas en el equipo. Sobrepasar las situaciones delicadas y poder dar un sentido a la temporada clasificándonos para La Concha significa mucho para nosotros».
Dedicaron la mañana a dar un paseo tranquilamente por un centro comercial y el casco viejo donostiarra. «Uno de los lugares que más nos gusta del Cantábrico y en el que podíamos pasar un rato agradable. También queríamos ver el estado de la mar».
Por la tarde aprovecharon para realizar un suave entrenamiento, «para acoplar a gente nueva que entra de recambio de los que tienen que marchar a Galicia porque trabajan». Para ayudar a pasar una resaca dulce con sabor al mar salado de Donostia.
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