DV. Los ciclos no son algo que sólo atañe a la economía. Ahora hay crisis. Algún día el péndulo cambiará de dirección y veremos la prosperidad. Lo dice la historia. La del remo, la de San Pedro, también va de épocas. Los últimos años de la década de los ochenta y los siguientes hasta el final de siglo representaron una época de esplendor morado.
Sin embargo, hasta las olas más altas y fuertes acaban muriendo en la orilla y, aunque San Pedro no murió, no estuvo lejos. La marcha de los últimos ocho remeros de una próspera generación en 1999 coincidió con el inicio de un nuevo ciclo. Aquel año fue el último en el que la Libia probó el salitre de La Concha.
Josetxo Aranburu, actualmente delegado, entró a presidir el club en 2002. Lejano no tanto por el tiempo físico sino por el nivel competitivo de la trainera. «Estábamos bajo mínimos. Tuvimos que empezar desde abajo. Con otras cuadrillas». José Manuel Oiarbide, también delegado, entró a formar parte de la directiva aquel mismo año. «Pudimos sacar la trainera justo justo a competir en la liga federativa». Una victoria cuyo premio llega ahora.
Progresión constante
Desde entonces la trayectoria de San Pedro ha sido imparable. Tanto que aspira a todo mañana en el campo de regateo de mayor nivel que podamos encontrar hoy en día en el mundo del remo. Al año siguiente llegó un grupo de osados jóvenes que dijeron querer probar a remar en una trainera. Un aire fresco de catorce soñadores de Billabona y Usurbil. «No sabían lo que era un remo», dice Josetxo Aranburu. «Sacamos dos traineras con la gente nueva y comprobamos que no tenían ni idea de remar», apuntala Oiarbide.
Entre carcajadas recuerda Aranburu un episodio que nos remonta a hace tan sólo tres años. «Ya habíamos fichado a Aitor Balda como entrenador para eseñar y encauzar a una cuadrilla tan inexperta. Un día, en el mismo muelle de Donostia, entre la descoordinación del patrón nuevo y la mitad de la trainera de novatos, el bote volcó. Lo que no habíamos visto en la vida. Un susto al principio. Motivo de chistes después».
Cuadrilla de chalados
Por aquel entonces, 6 de diciembre de 2005, nadie daba un duro por una cuadrilla de chalados que además apostaban que podrían llegar lejos. Pero tras unos tragos de agua y darle la vuelta a la embarcación, completaron una temporada memorable en la que consiguieron el ascenso a la ACT.
Consiguieron mantenerse con holgura en su primer año en la máxima categoría y apunto estuvieron de clasificarse para la Bandera de La Concha. Este año, tanda de honor en la Liga San Miguel y ... «a por el trapo» mañana y el siguiente domingo. Lo dicen los propios remeros: «Si nos toca una calle central cuidado con nosotros». Pero claro, están chalados. La misma locura que provocó el despegue del club. La que busca la reconquista de morada de La Concha.
La afición está asimilando un resurgir en el que pocos confiaban hace tan sólo un par de años. El ambiente ya comienza a caldearse en un pueblo que se frota los ojos cuando ve a la misma cuadrilla de novatos que volcó en el muelle donostiarra subir por la rampa después de dar una exhibición de remar ante las mejores embarcaciones del Cantábrico.
El mismo morado que competía con el rosa o el amarillo por conquistar el Aquarium y el muelle en los años noventa volverá mañana a recuperar un espacio que el péndulo de la historia les ha arrebatado.
Punto de forma óptimo
Quién sabe si será el comienzo de una nueva era. «Con estos chavales podemos ir hasta el final del mundo», dice José Manuel Oiarbide, quien valora más que nadie la evolución de una trainera que vio desorientada y descordinada en su día, acoplada y potente hoy en día.
La expectativas que la Libia a despertado en su entorno no son fruto de la locura sana que invade las tostas de la trainera. Responde a una temporada regular entre los mejores de la Liga San Miguel. Unas últimas regatas sobresalientes: tercero en Bilbao, segundo en Castro y tercero de nuevo en la clasificatoria de La Concha. Y una sensación de confianza y optimismo que contagia. «Nos dan moral a nosotros», dice Josetxo Aranburu.
El cincuentenario del club vivirá mañana su enésimo regalo de la temporada. ¿El más preciado, deseado y soñado? Quién sabe si empieza a gestarse mañana a las 12.25 aproximadamente.