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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Cultura

AUDITORIO KURSAAL ORQUESTA DE BADEN-BADEN

06.09.08 -

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Equilibrada, precisa y elegante
El pianista Roger Muraro y Cambreling con la Orquesta de Baden-Baden en el Kursaal. /M. FRAILE
Mozart y Messiaen se dieron cita anoche en el primer concierto de la SWR Sinfonieorchester Baden-Baden und Freiburg que clausurará hoy la Quincena. La agrupación alemana ofreció un encuentro de magnífico nivel regido cons sabiduría por un extraordinario Sylvain Cambreling. El maestro francés, preciso en gesto y acertado en ideas, conjugó con sabiduría la claridad y transparencia que exigían las partituras programadas con una interpetación expresiva que, en el caso de Messiaen, se convirtió en soberbia.
Las dos obras de Mozart que ocuparon la primera mitad del encuentro permitieron comprobar el importante nivel de la orquesta a la hora de abordar repertorio clásico. El Adagio y Fuga en do menor fue una lección de elegancia, mientras que el Concierto para piano nº 17, la constatación de la complicidad existente entre un solista impecable, una orquesta de muy alto nivel y un maestro con muy buen oficio.
Sin embargo, fue en las obras de Messiaen donde la Baden-Baden se pudo lucir mejor y donde Muraro y Cambreling brillaron con más fuerza. La multiplicidad de timbres que plantea Pájaros exóticos para piano y pequeña orquesta -más bien un grupo de cámara integrado por viento y percusión- y que aglutina e incluso superpone sonidos de pájaros de distintos lugares del mundo, fue interpretada con una gama de colores que pocas orquestas en el mundo pueden ofrecer. El entendimiento entre solista, orquesta y director fue, además, evidente, en una lectura potente y extraordinaria. Por eso fue inaudito que tras ella gran parte del público abandonara la sala y se quedara sin escuchar una interpretación de L'Ascension sublime, en la que un Cambreling genial y una orquesta dúctil regalaron una expresividad inolvidable.
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