DV. En 1982 Antonio Banderas era un chaval tímido y callado que vino a San Sebastián a presentar Laberinto de pasiones, la disparatada película de un Pedro Almodóvar que empezaba a ser «fenómeno Almodóvar». Aquel chaval triunfaría luego en España y después en Hollywood, y a lo largo de los años ha ido volviendo al Festival con sus diferentes trabajos. Este año volverá por la puerta grande del Premio Donostia, un galardón que según algunas voces críticas le llega demasiado pronto y le viene demasiado grande, pero que por contra, en opinión de sus seguidores, dará ambiente y glamour a la cita donostiarra, donde se espera la llegada de Banderas acompañado de su mujer, la actriz Melanie Griffith, con la que está casado desde 1996.
Hemos visto a Banderas rodar en Donostia (participó en 27 horas, de Montxo Armendariz) y en Miami (Tow much), le hemos visto hacer de gigolo, de narcotraficante o de malhechor, pero quizás donde siempre ha brillado con más fuerza es en los papeles dirigidos por Pedro Almodóvar, su mentor. No es una chica Almodóvar, pero su carrera sí es deudora en buena parte de la mano del manchego.
Málaga, Madrid, Miami
Nació en 1960 en Málaga, estudió teatro en su ciudad natal y a comienzos de los 80, en plena movida, desembarcó en Madrid. Allí Almodóvar le dio su primera oportunidad con un pequeño papel en Laberinto de pasiones. La colaboración con ese realizador seguiría con Matador (1986), La ley del deseo (1987), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) y ¡Átame! (1988), pero alternada con papeles en La corte de Faraón (José Luis García Sánchez, 1985), Réquiem por un campesino español (Francisco Betriú, 1985) o la mencionada 27 horas (Montxo Armendariz, 1986). De esos papeles secundarios pasó a protagonistas en La blanca paloma (Juan Miñón, 1989),Si te dicen que caí (Vicente Aranda, 1989), Bajarse al moro (Fernando Colomo, 1989) y Contra el viento (Paco Periñán, 1990).
Es al principio de los 90 cuando se produce el otro gran cambio en la carrera de Banderas con su salto internacional: fue contratado para interpretar a uno de los hermanos Castillo en Los reyes del mambo cantan canciones de amor (The Mambo Kings, Arne Glimcher, 1992). que le abre las puertas de Hollywood con películas como La casa de los espíritus, de Bille August, su intervención en Philadelphia (Jonathan Demme, 1993) junto a Tom Hanks, o su trabajo en Entrevista con el vampiro, de Neil Jordan, al lado de Tom Cruise y Brad Pitt.
Tras Desperado se asienta definitivamente en el cine norteamericano. Volvió a trabajar con un director español en Two Much (Fernando Trueba, 1995), y en el rodaje conoció a la actriz Melanie
Griffith, con la que está casado desde 1996. Instalado en Hollywood, enlazó dos de los papeles más populares de su carrera: el Ché en el popular musical Evita (Alan Parker, 1996), y La máscara del Zorro.
El polifacético Banderas también triunfó en el teatro musical de Broadway con su papel en Nine, y además de actor, cantante y productor, es director de dos películas en las que ha apostado por un cine que se sale de los caminos más trillados: Locos en Alabama, (1999) y El camino de los ingleses (2006), que rodó en parte en su Málaga natal.
Banderas vuelve a San Sebastián y recibirá el primer premio Donostia de este año por orden cronológico. El laberinto de pasioones vuelve al punto de origen.