DV. El Coro de la Radio de Berlín, acompañado por el flautista Gergely Bodoky y cinco bailarines solistas del Ballet Kiel interpretarán hoy en el Victoria Eugenia el espectáculo El ángel lacrado, obra del compositor ruso Rodion Shchedrin. En palabras del director de la obra, Stefan Parkman, se trata de «una hora de música que invita a la meditación».
Inspirada en lo musical en la obra de Rachmaninov y en lo textual en un relato de Nikolai Leskov, El ángel lacrado es una obra en nueve movimientos, coreografiada por Lars Scheibner, que «arranca con una música muy lenta hasta llegar a un momento de gran intensidad -el Padre Nuestro- y que concluye después en un último fragmento muy poético», explicó Parkman, quien añadió que la vista de la playa desde el avión, «con las olas y los surfers», había recordado a la propia obra. «No es musicalmente difícil, sino que lo complicado es cómo generar esta tensión que permite entrelazar las tres partes de la obra», explicó el director alemán.
«Entusiasmo» del autor
Tanto Parkman como el coreógrafo Lars Scheibner coincidieron en destacar el «extremado entusiasmo» con el que Shchedrin acogió la adaptación de su obra que con gran éxito han representado en numerosas ocasiones, desde su estreno en 2005 en Copenhague, aunque la de hoy será su primera representación en España. El coreógrafo dijo que la obra «trata de mostrar una vida que fluye con todos sus matices, no reducida a al blanco o al negro». En su opinión, El ángel lacrado representa «un diálogo entre el coro -que representa al grupo- y los cinco bailarines -que representan al individuo-».
Sobre su personal estilo, Scheibner rechazó definirlo y dijo preferir que sean otros quienes lo hagan, aunque reconoció que tras cinco años de trabajo con el Ballet Kiel, «me he impregnado de su forma de hacer». En su opinión, en la música de la obra se nota la mano de Maya Plisetskaya, esposa del compositor y Premio Príncipe de Asturias de la Danza 2005 junto a Tamara Rojo.
Hans-Hermann Rehberg, director invitado del Coro de la Radio berlinesa -que pondrá en escena a 55 coralistas-, aseguró que la agrupación tiene «un papel no secundario» en una interpretación que le permite conservar «su propio rostro». Rehberg mostró especial interés en que el Coro berlinés se implique en montajes que le permitan «tender puentes entre la música coral y otras artes», en este caso, la danza. La presencia de un único instrumento -la flauta- en toda la pieza obedece a que estaban prohibidos en la música litúrgica ortodoxa. «El flautista está tan involucrado en el espectáculo que es más un actor que un músico», señaló Rehberg.
La soprano Sophie Klubmann, la contralto Kristiina Mäkimattila y el tenor René Vobkühler son las voces más significativas del coro alemán, en el que también destacan las voces de los niños solistas Dennis Chemelensky y Alexander Loidi. En cuanto a los bailarines del Ballet Kiel, se trata de Oliver Preiss, Preslav Mantchev, Stefan Späti, Jordan Melville y Britt Rodemund.