Desde el inicial Cuarteto nº 5 de Dusapin la agrupación mostró sus grandes cualidades. Todo estuvo en su sitio y perfectamente dibujado; el sonido, los matices, el perfecto entendimiento y su intención expresiva. Un destacado trabajo en una partitura nerviosa e inquietante. Algo menos exacta en estos aspectos se sintió la primera parte de Fragmento de Luis de Pablo, presente en el concierto, aunque los resultados siguieran rayando a un nivel altamente apreciable. La mareante e intensa Zayin IV, en la que no se respiró silencio alguno en ninguna de las voces, cerró una primera parte del programa bueno y del todo sugerente.









