De hecho, a comienzos de agosto se constituyó una comisión en el Ayuntamiento donostiarra, con participación de técnicos y concejales de todos los grupos municipales, para estudiar una reforma de la ordenanza que regule la colocación de antenas de telefonía móvil. El objetivo fundamental es sacar esta actividad de la polémica pública, mejorar su redacción, dar más capacidad a los vecinos para fiscalizar el procedimiento de colocación de estos aparatos, reforzar los requisitos técnicos que se exigirán a las operadoras y establecer un régimen sancionador propio que la anterior norma (2002) no incluía.









