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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Gipuzkoa

san sebastián | 31 de agosto

El 31 de agosto volvió a teñir de crespones negros, de música, de salvas fusileras y tamborradas la Parte Vieja donostiarra. Las velas recordaron el incendio de 1813

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DV. «Estamos aquí, en el Boulevard, donde paran todos los autobuses... y todas las tamborradas», aseguraba un turista por el móvil. No, no eran todas, a pesar de lo que creía este asombrado padre de familia, pero sí las suficientes para que la Parte Vieja recordara a quienes sucumbieron entre el fuego y el asalto, representados ayer en quienes desafiaban un calor asfixiante para recordar aquella batalla de 1813.
Porque las huestes de Kanoietan, Casa de Álava, Aizepe, Kresala, Euskal Billera, Herria Elkartea, Unión Artesana, Ollagorra y la Gastronómica volvieron a hacer redoblar los tambores. Y los fusiles... Y hasta los cañones.

La conmemoración del 31 de agosto, fecha de aquel devastador combate, sigue teniendo su momento más emotivo en una callecon este nombre y la única que sobrevivió a la batalla que enfrentó a británicos, portugueses y franceses con los donostiarras como principales víctimas.
Por ello, la calle volvió a llenarse de banderas de San Sebastián con crespones negros que recuerdan a los muertos. Para ellos, el general Gabriel Otegui y cuatro fusileros subieron a la puerta de Tierra que es ahora una de las más populosas entradas desde el Boulevard para depositar un ramo de flores blancas y azules junto a la placa que recuerda a quienes murieron, a quienes resultaron heridos... La Marcha de San Sebastián sonó por segunda vez desde que comenzara la reunión de las tamborradas, a las seis de la tarde en la plaza de Zuloaga. «Resulta extraño escucharlo fuera del 20 de enero», aseguraba una josemaritarra de muchos años.
La polémica sobre la utilización del himno de la ciudad, autorizada sólo en la festividad del Patrón, , se movió durante algún tiempo entre La Comisión de Tamborradas y quienes promueven esta conmemoración. «¿Qué momento puede ser mejor que el que recuerda aquel acontecimiento de 1813?», se pregunta Gabriel Otegui... Ahora, en pleno verano, sólo se interpreta dos veces. La primera, después de que la concentración de la plaza de Zuloaga parta por la 31 de agosto, (ayer bajo los sones de la Marcha de Deba) y haga su primera parada ante la basílica de Santa María. La segunda, después de que tamborreros, marineros, sardineras o aguadoras hayan homenajeado al ciudadano distinguido elegido, ayer el cocinero Juan Mari Arzak, disparado nuevas salvas, guardado un minuto de silencio por aquellas víctimas y, esta vez con las cabezas descubiertas, se oigan de nuevo los sones de Sarriegui.
Quedaba aún la emoción de las velas que, apagadas las luces de la calle 31 de agosto iluminan esta vía de la Parte Vieja y en la que se unen las conmemoraciones de las tamborradas y de la comisión de fiestas, más volcada en el barrio. Y, un poco antes la más espectacular, los disparos que quienes van ataviados de soldados evocan aquel asalto y aquella batalla en La Brecha, que incluye al edificio como un protagonista más.
El público es cada vez más numeroso y, para quienes se quejan del verano, las tiendas están abiertas para los franceses que aprovechan la fiesta, la tradición y las rebajas.
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