DV. Los exámenes para obtener el permiso de conducir motocicletas se suspenden hasta octubre, lo que en la práctica supondrá para los guipuzcoanos la imposibilidad de lograr el carné durante dos meses, ya que en agosto tampoco los hubo al estar cerrada la Jefatura Provincial de Tráfico.
La Dirección General de Tráfico ha enviado recientemente una circular a las autoescuelas en la que se indica que durante el mes de septiembre no se realizarán exámenes, ni teóricos ni prácticos, para obtener esta licencia. Las autoescuelas guipuzcoanas han reaccionado con sorpresa. Tenían conocimiento de que la entrada en vigor de la nueva normativa a partir del lunes podía retrasar los exámenes dos semanas, porque desde Tráfico se les pedía ese tiempo para actualizar los nuevos programas informáticos y homologar los circuitos cerrados de toda España, pero no esperaban que se extendieran durante todo el mes.
El nuevo decreto afectará a todos aquellos que quieran obtener el permiso a partir del lunes, pero también a los que tengan pendiente la prueba práctica aunque hayan iniciado sus expedientes antes de esta fecha o tengan ya superado el examen teórico. Y es que en Gipuzkoa no se ha convocado una prueba de repesca, algo que sí ha sucedido en otros territorios, como en Vizcaya, por ejemplo.
Reducir la siniestralidad
En enero el Consejo de Ministros aprobó un nuevo decreto que endurece los requisitos para obtener el permiso de conducir de ciclomotores y motocicletas con el objetivo de reducir la elevada siniestralidad que se registra entre los motoristas. Desde muchos sectores se apuntaba a la falta de profesionalidad de los conductores y, para enmendar esta carencia, la DGT ha decidido exigir, además de los conocimientos teóricos, una serie de pruebas prácticas cuya complejidad crecerá en función de la mayor cilindrada del vehículo que se desee manejar.
En el caso de las motos más potentes, además, se eliminarán las exenciones que hasta ahora permitían no realizar el examen de circulación a los titulares de un permiso de inferior categoría o de la clase B (turismos) con más de dos años de antigüedad.
De esta manera, desde el lunes, las personas que deseen obtener la licencia A1 (para motos de hasta 125 centímetros cúbicos) y A (superiores a 125 cc), además de superar el tradicional test teórico y la consiguiente prueba práctica en pista cerrada -en la que deberán demostrar su destreza para esquivar obstáculos, circular por una franja o frenar en situaciones de emergencia-, deberán asumir un nuevo reto. Tendrán que salir a la carretera para superar una prueba de circulación por vías urbanas o interurbanas, al igual que ahora hacen los aspirantes a conducir un turismo o un camión.
El examinador, que irá detrás en un automóvil de la autoescuela conducido por el profesor, dará las instrucciones por un pinganillo. Los aspirantes deberán demostrar que son capaces de conservar el equilibrio a diferentes velocidades y reaccionar adecuadamente ante diversos imprevistos.
Asimismo, los que quieran obtener el carné de ciclomotor, que ahora sólo debían superar una prueba teórica o un cursillo en la autoescuela, deberán realizar un examen práctico en pista para demostrar su destreza.
Las maniobras, según precisa el decreto, permitirán comprobar el manejo del freno, el equilibrio, su posición sobre el ciclomotor o la posición de los pies. Otra de las medidas previstas por el Gobierno era ampliar la edad mínima de los 14 a los 15 años, pero la iniciativa ha quedado aparcada ante las presiones de los fabricantes.
Este cambio hizo que las autoescuelas se vieran desbordadas por una avalancha de aspirantes a motoristas, que registraron un aumento del 200% respecto a otros años. En Gipuzkoa, además, al no haber exámenes en agosto, los candidatos a obtener el permiso tuvieron que darse prisa para anticiparse a la nueva normativa. Hasta cien personas al día llegaron a examinarse en las últimas semanas de julio en los tres circuitos que existen en el territorio: el del Young Play en Hernani, el de Olaberria y el de Loiola, en Azpeitia.
Aspirantes desorientados
Sin embargo, en ese momento, no se sabía muy bien qué iba a ser de aquellos alumnos que, con el teórico aprobado, no les dio tiempo a realizar el práctico o bien lo suspendieron y no pudieron repetirlo antes del parón de agosto.
Para éstos, la situación se va a complicar de forma importante. Lógicamente, la parte teórica la tienen aprobada, pero en vez de realizar una prueba en un circuito cerrado, como antes, ahora deberán realizar, además, un examen de circulación en vías abiertas.
El examen en pista cerrada sufre varias modificaciones. Para empezar, el circuito no será el mismo, ya que la DGT ha decidido endurecerlo para exigir una mayor pericia en el pilotaje. Esto quiere decir que aquellos que suspendieron el examen práctico en julio ahora se encontrarán con un circuito diferente.
Por otro lado, los que se presentaban por libre a estas pruebas en circuito, tendrán la obligación de contratar un seguro que les cubra cualquier percance que pudiera sucederles durante la prueba. Antes, con firmar un documento en el que se eximía de toda responsabilidad a la DGT, los alumnos podían examinarse sin abonar esa cantidad. Para los que se presentan a través de autoescuela no hay variación alguna, ya que éstas se siguen haciendo cargo del consiguiente seguro.
El hecho de que ahora haya que realizar una prueba de circulación abierta al tráfico obligará a los alumnos que se han quedado a medio camino entre las dos normativas a abonar, además, una matrícula para la realización de esta segunda parte del examen práctico. Si antes el coste para obtener el carné oscilaba entre los 400 y los 420 euros, ahora esta cantidad podría superar los 700.