Un paseo por la vía verde del tren del Plazaola que discurre por el valle de Leitzaran permite disfrutar de la naturaleza y los paisajes de la comarca, «pero no llegamos a apreciar todo el patrimonio histórico que contiene la zona debido a la vegetación y el paso del tiempo, que ha cubierto y deteriorado ciertos elementos», afirma Xabier Arruti, presidente de Burdina Taldea, un grupo de voluntarios que se afana por recuperar lo que el olvido y la naturaleza han ocultado.
Muchas de las estructuras históricas que existen en el valle de Leitzaran están escondidas por la maleza, con lo que el paseante no puede verlas. Por tanto, para poder disfrutar de todo el patrimonio del valle es necesario que alguien se ocupe de su limpieza y cuidado. Como respuesta a esta necesidad surgió Burdina Taldea, que es un grupo cultural de voluntarios que trabaja «recuperando el patrimonio histórico del valle y convirtiéndolo a su vez en parques temáticos, para que la gente pueda visitarlos y conocerlos», comenta Xabier Arruti. La dedicación de este grupo no es a tiempo completo porque «ninguno vivimos de esto. Cada uno tiene su profesión: uno es arquitecto, otra arqueóloga, yo soy ascensorista. La nuestra es una labor voluntaria que realizamos en nuestro tiempo libre».
Este trabajo de recuperación consta de tres fases: «En la primera, eliminamos la vegetación de los cotos mineros, de los caminos. Una vez hecho esto, pasamos a la segunda fase, que consiste en la recuperación de los elementos, es decir, en levantar lo que está caído. Para realizar la segunda fase, antes hay que efectuar un estudio general que analice una a una cada estructura que vamos a recuperar. Finalmente, pasamos a la tercera fase, en la que colocamos paneles informativos explicando los elementos que hay en la zona», informa el presidente del grupo de voluntarios.
Pero no basta con completar las tres fases, pues de nada sirve eliminar la vegetación si después no se continúa cuidando. «Es muy importante limpiar de maleza todos los elementos mineros, pero si no se hace un seguimiento la vegetación se lo come todo. Por eso no se puede dejar bien una zona y, después, olvidarnos de ella».
Aunque se trate de un grupo de voluntarios que trabajan sin ningún interés económico, para realizar las diferentes actividades de recuperación se necesita ayudas que en los comienzos de Burdina Taldea no existían. «Al principio veníamos unos cuantos con nuestras propias herramientas y, si necesitábamos motosierras o materiales que no teníamos, acudíamos a amigos que los tuviesen. Pero para hacer más cosas necesitamos ayuda, porque para colocar paneles, por ejemplo, hace falta dinero», declara Xabier. Algunas instituciones ya están colaborando con ellos, lo que significa que «el grupo ha cuajado».
Tras ocuparse de la recuperación de las caleras de Andoain y Aduna, ya están inmersos en nuevos proyectos. Mañana mismo finalizan la recuperación del coto minero de Biskotx, que también necesitaba unas cuantas sesiones de limpieza. Burdina es un colectivo abierto, y todos los que quieran participar en la recuperación del patrimonio histórico minero del Leitzaran pueden llamar al 699 48 76 83.