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RSS | ed. impresa | Regístrate | 5 julio 2009

Gente

de la ceca a la meca

21.08.08 -

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E n las guías al uso leemos que Menorca ofrece al turista «excelentes playas, magníficos hoteles, deliciosa comida con el queso de Mahón como buque insignia y establecimientos para comprar calzado y bisutería local». Leído lo cual, llegamos a la isla más pequeña del archipiélago balear sin otra expectativa que tostarnos, comer y gastar. Sin embargo, una imprevista llamada telefónica de Luix, un apasionado de las piedras viejas, me puso sobre la pista de otros aspectos mucho menos conocidos. «Te vas a dar con un canto en los dientes -me dijo-. Qué digo con uno... con muchos y muy buenos cantos. Porque Menorca posee una extraordinaria densidad de construcciones líticas pertenecientes a una cultura llamada talayótica. ¡No te lo pierdas, es algo único!».
De no haber sido por mi amigo urnietarra, con toda seguridad que no me hubiera enterado. Porque la mayoría de esos monumentos están sin señalizar cuando no en estado de abandono, apenas son visitados ni parecen muy apreciados por los isleños. El vestigio mejor conservado y conocido es la naveta funeraria de Es Tudons (en la foto), así llamada por su forma de nave invertida. Se calcula que fue edificada hacia el 1200 antes de Cristo, lo que la convierte en una de las construcciones más antiguas de Europa. La naveta tiene dos alturas interiores y está levantada sin ningún tipo de argamasa, con técnica de piedra seca. En la excavación del subsuelo se han hallado restos de un centenar de individuos con sus ajuares fúnebres.
Los talayots son el segundo tipo de megalitos que se dan en la isla pero el primero por su abundancia (se han catalogado hasta el momento más de 250), de ahí que tome su nombre la cultura talayótica. Son estructuras con forma de torre, de una altura nunca superior a los nueve metros. Su función no está clara y se han lanzado hipótesis tales como que fueran torres de vigilancia (talayot significa atalaya), enterramientos de los jefes o viviendas de los notables del pueblo.
Tras navetas y talayots, el tercer elemento, y quizá el más representativo de Menorca, es la taula. Está formada por dos grandes bloques de piedra: uno vertical en forma de vástago sosteniendo otro horizontal. El resultado es una 'T', como una larga mesa (taula en catalán) de entre 2 y 10 metros. Tampoco hay acuerdo sobre su razón de ser, pero el hecho de que las taulas se alineen con el sol en solsticios y equinoccio lleva a suponer que fueran manifestaciones de cultos astrales.
Tal como me anunció Luix, en Menorca me di con un canto en los dientes. Con un canto prehistórico.
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