DV. Un gran caballo, el alazán de cinco años de la cuadra Miranda, Bannaby, luce desde ayer en el palmarés de la Copa de Oro de San Sebastián, carrera que ayer celebraba su cuadragésima edición en su camino hacia 2016. Primorosamente montado por Julián Grosjean, el caballo de Luis Morgado derrotó tras una preciosa recta a Girofolo, de la cuadra HV, por medio cuerpo. Entre ambos llenaron la recta de la carrera, llevando la emoción a las tribunas. A tres cuerpos y medio se colgaba el bronce el representante de El Negredo, Newango, segundo en la pasada edición de la prueba, haciéndose Tsarabi, de la cuadra Martul, con la última plaza remunerada, a otros tres cuerpos. Lejos, encabezando al resto, llegaba en quinto posición Le Carnaval, sorprendente ganador en la pasada edición de la carrera, precediendo a un decepcionante Corconte, que perdió su imbatibilidad en el circuito.
El ganador de Bannaby pagó solamente 1,70, cantidad que refleja la confianza que en él habían depositado primero la cátedra y luego, con su dinero en las taquillas, los aficionados.
Ganador del último Gran Premio de San Sebastián, de un listed en la primavera parisina y, en su más reciente, del Gran Premio de Madrid, el favorito terminó de cautivar al personal en el paddock. Cuando su preparador, sabedor de que ensillaba a su tercer ganador en la prueba cumbre del calendario estival, tras Jacira y Fol Parade, la cosa no parecía ir con un precioso, elegante e impasible Bannaby. El hijo de Dyhim Diamond es un profesional, como demostraría minutos después en la pesada pero magnífica pista donostiarra. Nuestros hipódromos se le han quedado pequeños y deberá partir ahora a la conquista de Europa y sus grupos en distancias de aliento.
Paso falso
La carrera fue lanzada por Girofolo, el ganador de la preparatoria de viejos, situándose a su estela Benta Berri y Corconte; en el centro, marcado por los franceses Rento y Tardrou, Bannaby, cerrando Tsarabi y Newango. Ése fue el primer paso por meta, que en la recta de enfrente las posiciones variaron de lo lindo en el paquete, que la punta era para el caballo entrenado por Maroto. En su silla, Matías Borrego consumaba una obra que estuvo a punto de catapultarle a la gloria. Ralentizó el paso al agrado de su caballo, maniobra que fue asumida por el resto. A su grupa, un auténtico acordeón, destacando el hecho que Iruz escogió siempre los terrenos exteriores para galopar, que Bannaby recuperaba por el interior algún puesto que había cedido y que Tsarabi aceleraba por fuera.
Después de la curva y el preceptivo respiro, Girofolo se preparó para la defensa de su privilegiada posición. Cuando éste aceleró, Bannaby ya estaba a su altura con Grosjean aún quieto. Benta Berri y Corconte tiraban pronto la toalla y sólo Tsarabi, muy abierto, pareció por un instante entrar en la discusión por el triunfo. Newango, al que Horcajada había colado por el interior, sólo podía aspirar al tercer escalón del podio.
La lucha entre Girofolo y Bannaby fue magnífica, hasta el espejo. Pero para aquel que haya visto alguna carrera de caballos en su vida, el resultado estaba claro. Bannaby dominaba a placer acompañado por las manos de su jinete. Y Bannaby se hizo de Oro.
Girofolo se confirmó como un magnífico ejemplar, al igual que el gran Newango, que se tomó la revancha sobre Le Carnaval un año después. Tsarabi, laureado en el Derbi, demostró ser el mejor tres años. Y tiene futuro.
También la consolación
La primera carrera, el premio PMC tuvo los mismos protagonistas que ésta, los de la cuadra Miranda. Se impuso, de punta a punta, Faramir, que progresa en cada salida y será temible en otoño. Mr. Palmero inauguró su casillero de victorias en el premio Hipodromoa Turf, agradeciendo que Paquito Jiménez atacara de lejos en el momento oportuno.