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RSS | ed. impresa | Regístrate | 6 julio 2009

Gente

SEMANA GRANDE

Los artesanos se han trasladado esta Semana Grande a la plaza Zuloaga. Cambia el lugar, pero no la oferta: cientos de objetos hechos con mimo y a precios muy razonables

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Carteras, pulseras, llaveros, pendientes, espejos, zapatos, juguetes... Todo esto, y mucho más, es lo que podemos encontrar en la Muestra de Artesanía que cada año se celebra en San Sebastián con motivo de la Semana Grande. La novedad de este año -en el que la Muestra alcanza su décima edición- es la ubicación, ya que tras varios años exhibiendo sus productos en el paseo de la Concha los artesanos se han trasladado a la plaza Zuloaga.
En total son dieciocho los puestos de artesanos que mostrarán y venderán sus productos a lo largo de toda la semana. Comenzaron el sábado, a la vez que el cañonazo que dio inicio a la fiestas de la ciudad, y después del primer día de trabajo, se muestran contentos ya que está acudiendo bastante gente a la feria. Pero también están notando los efectos de la dichosa crisis económica que está afectando a nuestros bolsillos. Eso es al menos lo que dicen los responsables de la mayoría de los puestos. «La feria por ahora va bien, ya que la gente se está acercando mucho a curiosear y ver lo que tenemos. Las ventas, son otra cosa; se nota que la situación económica no es tan buena como en años anteriores», explica Adela Lirón, rodeada de pendientes y anillos de todos los colores de la bisutería Agua-KT. Arrate, del puesto Elexamendi que trabaja con el cuero, reconoce que «el fantasma de la crisis está ahí, pero hay que adaptarse... Por eso vendemos productos baratos, de tres euros, y también objetos más elaborados, cuyos precios son más altos, en torno a los 70 euros». Angel Mari, de Cascante, artesano que trabaja con madera de olivo, llama a las ventas que están teniendo «de picoteo», ya que la gente primero mira, se interesa y vuelve a los días a comprarlo. Por lo tanto, se confirma que los gipuzkoanos estamos cuidando bastante nuestras carteras.
Muchos de los que han instalado su puesto se dedican únicamente a la artesanía, algunos por afición, otros por oficio... Pero, al final del mes, todos necesitan tener beneficios en sus cuentas y, por ello, algunos se apuntan a todas las ferias de artesanía que se organizan en Gipuzkoa a lo largo del año. Otros no sólo se limitan a las ferias locales, sino que se mueven también por otras comunidades, e incluso hay quienes tienen sus propias tiendas, en las que venden sus productos de manera estable. Es el caso de Arantxa Pascual, de Errenteria, que tiene un establecimiento -de nombre Aparte- en su pueblo. Se dedica a trabajar con papel y tela, y realiza cuadernos, cajas, broches, camisetas, marcapáginas... En sus inicios se movía unicamente de feria en feria, pero con el tiempo decidió que sería mejor abrir una tienda. «Hace unos años, los clientes de las ferias me preguntaban dónde me podían encontrar, y yo únicamente les podía dar mi teléfono. En la mayoría de las ocasiones no volvía a saber nada de ellos, por lo que me decidí a abrir una tienda», explica Arantxa. Sin embargo, reconoce que se vende mejor en las ferias, ya que «la gente te ve y es más fácil que pique». Lleva cinco años trabajando con el papel y la tela y, entre otras muchas cosas, también ha realizado con sus manos álbumes de fotos de boda. Diferente es el caso de Adela Lirón, ya que ella no tiene tienda propia pero distribuye gran parte de sus productos a diferentes comercios de Gipuzkoa. Además, participa en las ferias que se organizan en nuestro territorio, y no falta a la cita que todos los domingos a partir de marzo tienen los artesanos en la Bretxa.
Mirando al cielo
Respecto al tiempo que prefieren que haga mientras dure la feria, no todos tienen la misma opinión. Algunos prefieren que luzca el sol, ya que así la gente se anima a salir a la calle, pasear y visitar la muestra de artesanía. Otros piensan que, si hace buen tiempo, la gente pasará el día en la playa, por lo que habrá menos probabilidades de que pasen por la muestra. Al final, parece que la mayoría se decanta a favor de que el cielo esté nublado durante estos días. Y parece que en ese sentido van a tener suerte...
La nueva ubicación también les inquieta. A Arrate, directamente, le preocupa: «El sitio es nuevo, así que está por ver si la gente se va acostumbrando al nuevo sitio y viene a visitarnos». En año anteriores se colocaban en la plaza Vinuesa, y las ventas iban muy bien. Esta vez, se encuentran en el núcleo de la fiesta, ya que numerosas actividades de la Semana Grande se celebran en la Parte Vieja. Además, un gran número de turistas pasean por estas calles en busca de bares y restaurantes. Esperan, en consecuencia, que entre pintxo y pintxo compren algún recuerdo.
Si desean un regalo con personalidad, darse un capricho, llevarse un recuerdo o si siempre tienen la duda de qué comprar a sus familiares en Navidad, en la plaza Zuloaga tienen una buena alternativa, abierta todo el día. Seguro que logran sorprender a quien reciba el regalo. Por supuesto, hecho a mano.
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