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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 mayo 2012

Política

POLÍTICA

La Policía desactivó tres artefactos en Arcangues y Ondres, e inspeccionó el casino de Biarritz y dos hoteles de Anglet y Bidarray por un aviso de madrugada. El grupo Irrintzi, que ha perpetrado ataques similares, principal sospechoso

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DV. La campaña de atentados contra intereses turísticos del País Vasco francés se reactivó ayer con varias acciones simultáneas en distintas localidades que obligaron a desalojar de madrugada a unos 1.200 veraneantes de dos complejos de vacaciones en Arcangues y Anglet. No hubo heridos ni daños. La Policía francesa y la Gendarmería desactivaron tres artefactos caseros aunque un comunicante anónimo había alertado de la presencia de un total de cinco. Esta persona no se identificó pero las autoridades galas sospechan de la autoría del grupo Irrintzi, que en los últimos años ha perpetrado actos de kale borroka similares.
Los atentados alteraron la tranquilidad de estos municipios, repletos de visitantes en pleno agosto. Una de las bombas fue colocada en el centro vacacional de Arcangues, localidad próxima a Biarritz. A apenas 250 metros, en la oficina de turismo de esta localidad se halló un segundo artilugio que no había sido anunciado en la llamada de madrugada. La tercera bomba neutralizada se encontraba en la vía férrea del TGV entre Ondres y Boucau, pueblos landeses próximos a Iparralde.
Por contra, y pese a lo anunciado por el comunicante, la Policía no halló ningún explosivo en un complejo hotelero frente a la playa de Anglet, en un albergue de Bidarray (País Vasco francés interior) ni en el casino de Biarritz. Retenes policiales permanecieron en la zona durante la mañana como medida de prevención.
Caos
La mayor situación de caos se vivió en los complejos veraniegos de Arcangues y Anglet, que acogen a unas seiscientas personas cada uno. Padres, niños, bebés, ancianos y minusválidos tuvieron que desalojar sus habitaciones a las cuatro y media de la mañana, tras recibirse una llamada anónima en la sede de los bomberos de Pau. La evacuación se produjo con bastante calma y los clientes fueron llevados a pabellones cubiertos, donde pasaron cuatro horas.
En Arcangues, en el complejo Pierre et Vacances, los agentes desactivaron un artefacto de poca potencia que se activaba con una mecha. Por contra, no hallaron nada en la residencia Village-Vacances-Famille (VVF) de Anglet. Hacia las nueve de la mañana, ya con la luz del día, las 1.200 personas, con rostros cansados, pudieron regresar a ambos hoteles.
También se vivieron momentos de tensión en la oficina de turismo de Arcangues, situada a escasos 250 metros del complejo hotelero. Unos empleados encontraron a las ocho de la mañana un paquete en la ventana del local. Cuando iban a recogerlo observaron unos cables y llamaron a la Policía. Aunque el comunicante no había anunciado ninguna bomba en este lugar, los agentes comprobaron que se trataba de otro artefacto casero y lo desactivaron.
Por su parte, la bomba contra la vía férrea paralizó la red ferroviaria de alta velocidad entre Dax y Bayona durante siete horas. También se cerró durante dos horas la estación de Burdeos para inspeccionar los trenes. Este artefacto, que no estalló, estaba compuesto por una bombona de gas y debía activarse mediante un temporizador.
Mientras, en el albergue de Bidarray se inspeccionaron algunas bolsas de basura sospechosas pero no se localizaron explosivos. Este establecimiento fue propiedad del famoso cocinero francés Alain Ducasse, que vendió su participación en ése y otros negocios hosteleros vascofranceses debido a las presiones y amenazas de la violencia callejera.
En Biarritz, los agentes desalojaron el famoso casino de esta localidad costera y también la discoteca. Tras no hallarse nada sospechoso, el lugar permaneció vigilada por la Policía pero la zona recuperó su bullicio y los veraneantes abarrotaron la playa colindante ajenos a cualquier amenaza.
Investigación
Los responsables policiales franceses barajan la hipótesis de que los atentados sean obra de Irrin-tzi, un grupo que concentra buena parte de sus ataques en la zona costera y que también mezcla las reivindicaciones sociales con demandas políticas similares a las de la izquierda abertzale, según las mismas fuentes. La Policía gala también sospecha de una segunda red de violencia que se identifica con el mismo sector político y emplea el lema 'Euskal Herria no está en venta' para justificar sus ataques contra intereses inmobiliarios. El pasado año este grupo perpetró una veintena de ataques contra viviendas en el País Vasco francés utilizadas por turistas como residencia veraniega y que en invierno permanecen vacías, según la Policía.
Los atentados han sembrado la inquietud en las autoridades de Francia. Pese a tratarse de bombas «artesanales, defectuosas y de poca potencia», las autoridades francesas se han tomado muy en serio la amenaza. La ministra del Interior, la vascofrancesa Michèle Alliot-Marie, que ha sufrido en su casa de Ciboure ataques de estos grupos, condenó los atentados con «firmeza».
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