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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 16 febrero 2012

Sociedad

09.08.08 -

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La llegada de la carabela portuguesa ha sembrado la alarma entre los bañistas, que se preguntan de dónde puede venir este tipo de medusas empeñadas en amargarles las vacaciones. Su nombre científico es Physalia phisalis. Está constituida por conjuntos de pólipos que flotan gracias a una especie de saco lleno de aire que hace las funciones también de vela. De ahí su marinero nombre, que remite a los barcos con los que Cristóbal Colón partió para descubrir América.
La carabela es originaria de las aguas de Portugal, de donde toma su denominación, pero suele acercarse a Irlanda durante el verano. Este año, sin embargo, las corrientes la han desviado de su ruta tradicional para recalar en Cantabria y el País Vasco. En cualquier caso, a los biólogos no les parece tan extraordinaria su presencia. De hecho, la carabela lleva millones de años navegando por el Cantábrico y forma parte natural de su ecosistema. Lo que ha ocurrido esta vez es que nunca ha habido tantas como estos meses.
¿Cuáles son las causas? Por una parte, el aumento de la temperatura del agua. Las carabelas buscan aguas cálidas y por eso han encontrado acomodo en nuestras costas.
Otra explicación es la pesca abusiva, que ha eliminado a los depredadores naturales de las medusas. Además, indican los especialistas, estas especies encuentran abundante comida por estas fechas en el litoral cántabro.
Lo normal es que se desplacen por alta mar, cazando pequeños peces y devorando los organismos que hay en el plancton. Pero los vientos pueden arrastrarlas a la costa y transformarlas en un peligro para los bañistas. En los mares cálidos, donde los submarinistas no acostumbran a llevar trajes de neopreno, las carabelas constituyen un verdadero riesgo y están catalogadas como una especie muy peligrosa.
El veneno de esta medusa, tan doloroso para los humanos, sirve para aturdir a los minúsculos peces de los que se alimenta. No atacan deliberadamente a los bañistas, sino que se topan con ellos y les producen heridas con unos tentáculos que están plagados de células.
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