La decisión del juez Pedraz no alterará los planes de la delegación española, que encabezan los Príncipes de Asturias, de asistir el viernes a la ceremonia oficial de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín, según aseguró un portavoz de la Casa Real. Junto a don Felipe y su esposa, Letizia Ortiz, acudirán también a la inauguración los ministros de Exteriores e Industria, Miguel Ángel Moratinos y Miguel Sebastián, y el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky.
La agenda oficial de los príncipes comenzará mañana con una recepción de bienvenida al equipo olímpico español en la Casa de Hospitalidad de Pekín. Al día siguiente, don Felipe y doña Letizia asistirán a un almuerzo ofrecido por el presidente Hu Jintao a los dignatarios extranjeros que acudirán a la apertura, entre ellos el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el de Francia, Nicolas Sarkozy.
El amago francés
El líder francés fue uno de los mandatarios más críticos con el régimen chino cuando estalló la crisis de Tíbet, y llegó a insinuar que no acudiría a la aper-
tura de los Juegos. Por contra, el Gobierno español dejó claro hace unos meses, en plena crisis por los disturbios tibetanos, que sí asistiría a la ceremonia y que acudiría además con una representación de alto nivel. En ese momento, otros países debatían la posibilidad de impulsar un boicot institucional para protestar por la represión contra los tibetanos.
España consideró que un desaire a la apertura de los Juegos era más que inoportuna. Y es que el Gobierno Zapatero pugna por intensificar la cooperación económica con China, por afianzar el papel de las empresas en el inmenso mercado (1.300 millones de habitantes) del gigante asiático y convertir a España en uno de sus socios preferentes en campos como la ciencia, la tecnología, la gastronomía y la moda. El acelerado crecimiento chino -que supone el 25% de la expansión mundial- le augura un futuro liderazgo mundial. Por eso, España aspira a ser uno de sus principales amigos y socios.
La intensa labor del Ejecutivo tuvo sus momentos culminantes en 2005, cuando el presidente Hu Jintao visitó nuestro país, y en 2007, con la celebración del Año de España en China. Su conmemoración incluyó una visita de Estado de los Reyes a Pekín de contenido eminentemente empresarial, otra de los Príncipes y viajes de la vicepresidenta primera y varios ministros.