El halcón lanario que se escapó durante una exhibición de cetrería en Elgoibar hace dos semanas fue localizado ayer cerca de Gijón. El robusto ejemplar apareció en un prado, tendido entre la hierba con un fuerte golpe provocado seguramente por una caída. El animal estaba deshidratado y completamente agotado después de un viaje de más de 300 kilómetros que, por suerte, tendrá un final feliz.
El rebelde bicho emprendió la aventura el pasado día 20. «¡Imposible imaginar que el ave fuese a llegar tan lejos!», exclama Alberto Cedrán, propietario del halcón, al otro lado del teléfono. El ejemplar lanario, una de las especies preferidas para la cetrería, se dio a la fuga ante la incrédula mirada de decenas de espectadores que disfrutaban de un bonito espectáculo en el barrio de Altzola de Elgoibar. El animal, una hembra de seis meses, desoyó la llamada de Alberto, que le esperaba brazo en alto con un pedazo de carne como recompensa, y prefirió volar libre. Primero rasó las cabezas de los asistentes, partió en dirección a un pinar y luego desapareció en el cielo.
Los esfuerzos para localizarlo fueron en vano. Alberto y David, los dos cetreros venidos de Aragón, realizaron varias batidas por los alrededores con la ayuda de varios vecinos. Durante esas seis horas de búsqueda lograron localizar la señal del emisor que se les coloca a las aves en previsión de posibles escapadas. Pero el animal seguía sin asomar su silueta.
Dos semanas más
Alberto estaba convencido de que la rapaz iba a aparecer tarde o temprano. Una llamada a su móvil lo sobresaltó ayer por la mañana. Era un trabajador del centro de recuperación de especies Cepesma, en Asturias, donde recogieron el halcón. Allí lo cuidarán durante dos semanas más, hasta que Alberto pueda regresar y volvérselo a llevar hasta Zaragoza junto a otros doscientos ejemplares con los que recorre la geografía organizando espectáculos de cetrería. «El halcón no está en sus mejores condiciones pero se recuperará», confirmó el presidente de Cepesma, Luis Laria.
«Lo normal -añade el cetrero- es que el animal se hubiese acercado antes a un centro urbano en busca de contacto con las personas, que es a lo que está acostumbrado. Pero no esperaba que pudiese recorrer tantos kilómetros». Aunque cuando hace memoria, recuerda escapadas de otros halcones rebeldes. «Un ejemplar que tiene un compañero se escapó durante una muestra en Calatayud y apareció en Guadalajara. ¡Vaya viaje que se pegó también!».