DV. Después de siete años de crecimiento, la curva ascendente que simbolizaba la afluencia de viajeros a Euskadi ha empezado a decaer arrastrando consigo buena parte del optimismo del que disfrutaba el sector turístico. El descenso del 7,2% en la llegada de visitantes durante el segundo trimestre del año -50.000 menos entre abril y junio- ha disparado todas las alarmas, hasta el punto de que el Gobierno Vasco ya ha adoptado medidas de urgencia para tratar de salvar no ya la temporada, sino el año turístico. Esta misma semana, el Ejecutivo ha habilitado un presupuesto extra de 1,5 millones de euros para «intensificar» la promoción de Euskadi en el resto de España, mientras que de cara a 2009 se impone un «cambio de estrategia»: ante la certeza de que la crisis azotará el bolsillo de los ciudadanos del resto de la Península y frenará su gasto en ocio, el objetivo será atraer a residentes en países europeos.
A falta de datos oficiales, Mercedes Rodríguez, la directora de la Agencia Vasca de Turismo, Basquetour, reconoce que julio ha seguido la tendencia descendente de los últimos meses y la situación del sector se presenta «complicada» hasta final del ejercicio. «Las reservas para agosto están por debajo de las de 2007, aunque también es cierto que el viajero que viene a Euskadi suele confirmar a última hora. En cualquier caso, se está notando la crisis económica y va a haber bajón», pronostica.
Con el fin de contrarrestar la desaceleración de una actividad que representa el 5,23% del Producto Interior Bruto (PIB), el Gobierno vasco ha decidido «habilitar fondos especiales para intensificar hasta final de año la campaña de promoción de Euskadi en el mercado estatal», explica Rodríguez. De cara al próximo año, la directora de Basquetour anuncia un «importante despliegue» de medios para invertir la tendencia negativa. El plan de marketing previsto para 2009 -que será presentado en noviembre por el lehendakari Juan José Ibarretxe- incidirá «mucho más» en la atracción de turistas del mercado europeo, sobre todo de Francia (París, Tolouse, Lyon, Aquitania); Reino Unido (Londres y la zona sur de la capital británica) y Alemania (Fráncfort, Düsseldorf y Munich). El presupuesto para vender los atractivos del País Vasco será significativamente superior: de los 7 millones consignados este ejercicio -a los que hay que añadir la partida extraordinaria de 1,5 millones-, el gasto en promoción turística se elevará hasta los 12 millones de euros, un «esfuerzo especial» para tratar de contrarrestar las negativas consecuencias de la subida de las hipotecas y el paro en la llegada de visitantes.
Primeros síntomas
El vicepresidente ejecutivo de la Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur), José Luis Zorreda, ya ha advertido de que la actual temporada de verano no cumplirá las expectativas del sector, debido sobre todo a la «acelerada contracción del mercado interno», que supone un 50% del total. En Euskadi, los primeros síntomas de ralentización ya se detectaron el pasado año. La comunidad autónoma logró cerrar el último ejercicio con un incremento del 4,2% en la llegada de turistas gracias al importante tirón de viajeros de otros países; de lo contrario, la temporada habría acabado en números rojos. Los extranjeros, que sumaron 660.000 visitantes -uno de cada tres-, se incrementaron por encima del 17%, con Francia, Reino Unido y Alemania como principales países emisores. Por contra, el turismo nacional se redujo un 0,8%.
Pero los auténticos signos de alarma comenzaron el pasado mes de marzo, que cerró con un tímido descenso del 1,3%. Mayo y junio, con retrocesos del 4,1 y 4% respectivamente, contribuyeron a confirmar la tendencia a la baja. Especialmente preocupante fue la caída en la entrada de viajeros procedentes de Cataluña, Castilla-La Mancha y Castilla y León. En junio, además, no sólo disminuyeron las visitas; las pernoctaciones se redujeron a su vez un 6% de media, tasa que en Vizcaya se elevó hasta el 8%. Es decir, no sólo vienen menos turistas nacionales sino que, además, pasan aquí menos tiempo. «Si la gente antes se podía permitir quince días de vacaciones, ahora igual se limitan a dos o tres días», apunta Fernando Sánchez-Crespo, el presidente de Destino Bilbao, la agrupación que reúne a los principales hoteles de la capital vizcaína.
El museo Guggenheim, el principal icono turístico vasco, ya ha notado los síntomas de la crisis: en julio, la cifra de visitantes se ha aproximado a los 111.000, un 5% menos que el mismo mes de 2007. Dos de cada tres eran extranjeros: un 20% llegaron de Francia, un 9% de Inglaterra y un 8% de Alemania; los tres países en los que se pretende potenciar la labor de promoción de Euskadi.
«La ocupación está siendo ligeramente más baja que la del año pasado. Según nuestras previsiones, el descenso puede rondar entre el 5 y el 10%. Está claro que las hipotecas han subido, los precios de la cesta de la compra y la gasolina también y, por lo tanto, hay que ajustarse el cinturón», reconoce el presidente de la Asociación de Empresas Hoteleras de Gipuzkoa (Aspagi), Fran González. Este territorio, el principal gancho turístico de la comunidad, que en 2007 batió todos los récords, es el que este verano «se está comportando peor», confirma la directora de Basquetour. «Además de la crisis, hemos notado un cierto bajón durante todo el año en el turismo de ocio de fin de semana, lo que nos hace tener cierta incertidumbre», añade González.
Según los últimos datos oficiales, el descenso en las entradas de viajeros fue del 6% en Gipuzkoa, frente al 3% en Vizcaya y el 2% en Álava. En estos dos territorios, la actividad de los hoteles en julio también ha sido menor que la registrada el pasado ejercicio por las mismas fechas. Un dato significativo: a falta de tres días para el comienzo de las fiestas de La Blanca, el Hotel Silken Ciudad de Vitoria aún tenía sin ocupar el 20% de sus habitaciones. El último año, para las mismas fechas, ya había colgado el cartel de completo «y tuvimos que rechazar peticiones», rememora su director, Miguel Ángel Jofre. «Hacía bastantes años que no veía la cosa tan negra. Agosto se presenta desastroso. Después de fiestas, voy a tener que cerrar dos tercios del hotel», se sincera.
Agroturismos
La crisis ni siquiera ha respetado a los agroturismos y casas rurales, una de las grandes bazas del turismo vasco que ha sabido mantener el tipo incluso en las peores coyunturas. «Hemos notado el descenso tanto en la cifra de peticiones de reserva como en el tiempo de estancia media del cliente estatal. Si antes venían 4 ó 5 días, ahora pasan sólo tres noches», asegura la responsable de Nekatur, Idoia Ezkurdia, que ha detectado otro signo inequívoco de que el frenazo de la economía es algo más tangible que una amenaza. «A la hora de hacer las reservas, la gente nos pregunta mucho más por el precio», apunta.
Aunque también en este sector las confirmaciones de última hora son habituales, las cifras de ocupación para el mes de agosto son a estas alturas un 15% inferiores a las del año anterior. Según Ezkurdia, las bajas proceden de turistas de Barcelona y Madrid, dos de los nichos donde tradicionalmente se ha nutrido el turismo vasco. Por contra, han aumentado las reservas de visitantes procedentes de lugares más cercanos, como Navarra o el propio País Vasco.