DV. La costa cantábrica se está mediterraneizando. Las asociaciones ecologistas alertan acerca de la «grave degradación» que afecta ya al litoral norteño donde se está copiando peligrosamente el modelo de urbanismo descontrolado que ha castigado de forma irreparable al levante español. Así lo han denunciado este verano tanto Greenpeace como Ecologistas en Acción, colectivo que ha izado simbólicamente en la costa vasca 12 banderas negras en puntos donde la mano del hombre ha provocado un impacto irreversible en los ecosistemas o recursos marinos y costeros. La reserva de la biosfera de Urdaibai, Bakio, la bahía de Pasajes o la playa de La Arena, en Muskiz, son algunas de las zonas en peligro. El numero de enseñas se eleva a 23 en la costa de Cantabria que, junto con Asturias, es la comunidad más afectada de la cornisa norte.
En su último informe de diagnóstico, Ecologistas en Acción denuncia que, si bien el Mediterráneo continúa siendo la vertiente más contaminada, la degradación se está trasladando progresivamente al Cantábrico. En toda la geografía española, los expertos de este colectivo han identificado 303 puntos geográficos de deterioro urbanístico irreversible, 129 de ellos en la costa sur y levantina y 73 en el litoral del Norte.
En el caso de Euskadi, el informe destaca como hecho «significativo» que la costa vasca haya perdido siete de las ocho banderas azules que la Asociación Europea de Educación Ambiental concede cada año a las playas que destaquen por su limpieza y calidad de instalaciones. Por contra, Ecologistas en Acción otorga al litoral una docena de enseñas negras, ocho en Vizcaya y cuatro en Gipuzkoa.
La «injustificada ampliación» del puerto de Mutriku ha «destrozado el encanto de este rincón cantábrico», considera el informe. Respecto a Orio, los ecologistas cuestionan las viviendas y el paseo construidos a hasta al desembocadura del río «ocupando hasta la playa», así como el proyecto de puerto deportivo.
El enorme desarrollo residencial previsto por el Plan General de San Sebastián -el mayor de su historia, con 21.000 vivienda en una década- «amenaza paisajes singulares». Pero el impacto más grave se sitúa en Pasajes: tanto Ecologistas en Acción como Greenpeace coinciden en destacar el «estado de degradación ambiental, económica y social» del puerto y la bahía, y el hecho «especialmente grave» que supone el mantenimiento de la central térmica. Y alertan ante el nuevo puerto exterior que supondría la destrucción total del espacio natural de la bahía»
Ya en Vizcaya, en Muskiz, la desembocadura del río Barbadún estuvo durante años ocupada por un enorme almacenamiento de tanques de combustible de Repsol. Ecologistas en Acción se congratula de que hayan sido desmantelados aunque con diez años de retraso si bien critica el «deficiente y limitado» proyecto de recuperación de la marisma. En el estuario del Nervión (Santurtzi, Zierbena y Getxo), la calidad del agua en la desembocadura es «muy deficiente» por el «retraso» en la depuración y los vertidos, además de los «enormes impactos» del Superpuerto.
Aunque el proyecto de construir unas 8.300 viviendas en Andra Mari (Getxo) junto a la costa se ha paralizado «de momento», sigue vigente el «interés municipal» y la «presión urbanizadora» en este enclave. Respecto a la playa de Muriolas y Barrikabaso (Barrika), el informe recuerda que los tribunales han declarado nula una recalificación de suelo de especial protección paisajística para construir un centenar de chalés junto al mar. Y destaca la rareza geológica de la playa colgada de Muriolas, que está situada en la playa alta de un acantilado y para la que hay «un proyecto de relleno para plantar txakoli. Además hay vertidos de todo tipo». Ecologistas en Acción ha interpuesto por esta causa una denuncia por delito ecológico.