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Economía

25.07.08 -

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Los tiempos revueltos que vive el sector del automóvil en España están cambiando muchas cosas, entre otras la forma de asegurar un coche. De hecho, hace sólo unos meses las aseguradoras se planteaban una revisión al alza de sus pólizas, motivada por el encarecimiento de los servicios sanitarios, grúas, talleres...
En cambio, ahora, y a la vista de la brusca y permanente caída del mercado, están buscando nuevas fórmulas más acordes con la situación actual, en la que por primera vez en años, los ingresos -según datos de Unespa, la patronal del sector- caen debido a la fuerte competencia. De ahí que sus imaginativas ofertas vayan a clientes que respondan a hábitos de conducción y consumo diferentes.
Por ejemplo, Mapfre tiene en marcha un proyecto para conductores de 18 a 27 años en el que según sea el comportamiento al volante aumenta o disminuye el recibo del seguro. El sistema de «pago por uso» consiste en llevar instalado un GPS en el coche que controla todos los movimientos y recorridos para, posteriormente y en función de la utilización que se le haya dado al vehículo, personalizar la prima.
Otra fórmula novedosa la acaba de lanzar Línea Directa, con el pago del seguro fraccionado por meses. Lo cierto es que la crisis está cambiando la manera de contratar el seguro. Ya no vale sólo con el 'bonus' del recibo según la siniestralidad del conductor. Ahora, junto a la exigencia de unos servicios más eficaces, los clientes piden fórmulas más a la medida. Además, muchos demandan coberturas especiales que no sólo sean acordes con el coche elegido, sino en las que también se tenga en cuenta su comportamiento al volante. Entienden, con razón, que un coche ecológico y con menor cilindrada debe tener trato diferente a otro de mayor potencia. Esto, unido a las iniciativas llevadas a cabo por algunas compañías para concienciar y formar a los usuarios en una conducción más responsable, debe tener repercusión en el recibo.
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