El actor Klaus Kinski, un mito de la genialidad y la locura, sufrió, a los 23 años, un amor enfermizo rayano con la esquizofrenia por una médica de 48 años que se parecía a su madre, según un acta psiquiátrica difundida ayer por medios alemanes. De acuerdo con su expediente médico, revelado por el popular diario Bild, Kinski estuvo en 1950 ingresado por unos días en un psiquiátrico de Berlín después de haber agredido a una médica, su novia de entonces.
El documento identifica al paciente como Klaus Nakschinski, el apellido real del actor, y corresponde a la clínica Wittenauer del barrio berlinés de Reinickendorf. En la primera página del documento consta como diagnóstico provisional esquizofrenia, finalmente identificada como psicopatía.
Según el acta, el amor fue compartido frenéticamente durante cierto tiempo hasta que ella le prohibió las visitas, lo que Kinski desoyó para llegar a esconderse en el balcón y pasar la noche en casa de su amada, sin que ella lo supiera. Kinski llegó a intentar suicidarse y tomó varias ampollas de morfina, a lo que siguió unos días más tarde la ingestión de píldoras para dormir.
El actor, fallecido en 1991 a los 65 años, es una especie de icono de la locura, a lo que contribuyó no sólo su temperamento sino la imagen que dio de él su director y alter-ego Werner Herzog, en la película Mein liebster Feind (Mi enemigo favorito) de 1999, en la que recrea sus ataques de ira.