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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Gente

ÁLVARO MORENO, CUANDO ELPERRO QUE ENTRENAS SE CONVIERTE EN LA ESTRELLA DE LA PELÍCULA

22.07.08 -

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«Sultán me hacía caso a mí, no a Carmelo Gómez»
Álvaro Moreno es adiestrador de perros. En Irun. Los adiestra para que funcionen educadamente en la sociedad humana sin perder sus características caninas. Los adiestra para la obediencia, protección y ataque. Hace que jueguen con los discapacitados físicos, psíquicos o sensoriales, Miembro fundador del Club Canino de Gipuzkoa, hablamos con él de Sultán, el pastor alemán que acaso aparezca en septiembre en las pantallas del Zinemaldia.
- 'Sultán' es...
- Un magnífico pastor alemán.
- Perdón, no se parece en nada ni a Rin Tin Tin ni a Rex, grandes pastores alemanes del cine.
- Esos dos y otros, los que tienen el pelaje negro y fuego, son animales criados para la belleza, la exhibición, la compañía y las cámaras. Sultán pertenece a la categoría de perros denominada línea de trabajo.
- Es decir, son perros criados para actuar en situaciones de...
- Alta competición. De feroz entrenamiento. Los perros del Ejército, Policía y equipos de rescate. El manto de su pelo es muy importante para diferenciarlos de los otros pastores. Lo tienen completamente negro.
- Negro ala de cuervo, diría yo.
- Son animales de una calidad genética impecable. Física y psicológicamente insuperables. Sultán, por ejemplo, mientras rodaba esas películas obtenía las máximas calificaciones en las pruebas oficiales para pastores alemanes de línea de trabajo. Se llaman Schunz y sólo se consiguen tras grandes actuaciones en exámenes de obediencia, rastreo y protección.
- ¿No le distorsionaba a 'Sultán' estar jugando a actuar y al mismo tiempo jugarse su curriculum como perro de ley?
- En absoluto, porque un perro tan perfecto sabe discriminar a las mil maravillas las dos situaciones. Yo he paseado a Sultán entre las txarangas y las tropas de San Marcial para que se acostumbrara a cualquier ruido, a cualquier concentració humana, a la presencia de otros animales. Sultán sabe que un tiro en las barracas no es un tiro de ataque. Como sabe, cuando está en medio de un rodaje, que esa máquina que avanza hacia él sobre dos raíles no es un peligro sino la cámara travelling que le filma.
-¿Por qué los perros que salen en el cine no miran al actor con el que actúan? Miran de costado.
- Porque en realidad, al actor le conocen poco. O mal. O nada. y a quien realmente observan, de quien esperan las órdenes, es de su entrenador que suele estar situado al lado de la cámara principal. Cuando veas La casa de mi padre, fíjate en la escena en la que Sultán sale a recibir a Carmelo Gómez que llevaba diez años sin verle.
- Carmelo grita el nombre de su perro, ¡'Lagun'! éste sale a toda carrera desde la casa y se le echa encima, feliz, juguetón.
- Exacto. Piensa por un instante: Sultán ha, por de pronto, de reaccionar a un nombre que no es el suyo. Y correr amistosamente hacia alguien que no conoce. Y hacerle cucamuñas.
- Parece difícil...
- No si yo estoy detrás de Sultán, fuera de cámara, para darle la orden de salida, voraus! Además, Carmelo tiene las manos impregnadas de su comida favorita. Sultán no busca la caricia del actor sino la recompensa de ese bocado.
- No hay cine sin truco...
-Pero Sultán trabajó duro para que la escena pareciera real. Es un gran perro que no miente a la cámara. Cuando se estrene, fíjate en el momento final. Verás que Sultán y Carmelo se miran. De verdad. De frente.
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