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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 mayo 2012

Gipuzkoa

TURISMO, ALQUILERES

En Hondarribia, uno de los municipios más caros, se pagan 900 euros por una semana de agosto frente a los 1.200 que se pedían el año pasado. «Las casas que antes 'volaban' ahora cuesta ocuparlas», dice una agencia

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Los precios para alquilar un piso en verano en la costa guipuzcoana bajan por la crisis
Un hombre coloca un cartel en la ventana de un piso junto a la playa de Hondarribia que se ofrece en alquiler. /F. DE LA HERA
DV. El litoral guipuzcoano se ha ganado la fama de ser uno de los más caros a la hora de alquilar un piso en verano. Una oferta prohibitiva para los bolsillos menos pudientes. Sin embargo, parece que este verano las cosas han cambiado. ¿La causa? La crisis, que también salpica a los propietarios de viviendas que aprovechan el estío para sacarles rendimiento a sus propiedades.
El precio medio de un piso de alquiler durante este mes de julio ronda los 700 euros semanales. Las cifras suben en agosto, aunque de forma menos disparatada que otros años, según constatan propietarios y agencias inmobiliarias. «Los pisos que antes volaban de nuestras manos ahora cuesta ocuparlos», asegura una intermediaria de Hondarribia. En Donostia, el nivel de ocupación se encuentra en estos momentos entre un 60 y 70% del total, calcula la agencia Aldaba de San Sebastián, unos datos que achacan no sólo a la crisis, sino también al tiempo inestable que ha caracterizado la primera quincena de julio, lo que ha retraído a muchos turistas.
El caso de Hondarribia es quizá el más significativo. La localidad costera ocupó el año pasado el primer puesto de la lista de las zonas más caras de España para alquilar una vivienda en el mes de agosto. A la espera de que se vuelva a publicar la clasificación, lo más probable es que baje del podio. Si el año pasado se pagaban hasta 1.200 euros semanales por un piso en primera línea de playa, este año la cifra ha bajado hasta los 900 euros para la primera semana de agosto.
Zarautz, otro de los puntos costeros más deseados por los veraneantes, tampoco se salva de las estrecheces económicas. «¿Que si se nota la crisis? Ya estamos casi a finales de julio y todavía no hemos conseguido alquilar el piso. Con eso ya digo todo», responde una propietaria de la localidad que prefiere no dar datos sobre el precio que pide por una semana estival.
En otra inmobiliaria acaban de cerrar un acuerdo con un inquilino que ha pagado 3.000 euros por un piso en la zona cercana al golf para todo el mes de agosto. No es una excepción, pero tampoco la norma general. «Nosotros solemos alquilar a los mismos inquilinos de un año a otro, pero sí que se han notado más problemas para alquilar los pisos nuevos. Lo cierto es que se pide una exageración de dinero. Los propietarios empiezan a bajar las cifras cuando ven que no pueden alquilar y se les echan las semanas encima», cuentan desde la misma agencia.
El tirón del Festival
En Donostia, más de lo mismo. Por supuesto, las mayores diferencias se dan en diferentes zonas de la capital guipuzcoana: en Gros, el precio mínimo por una semana en julio es de 600 euros; en agosto, en cambio, se alcanzan los 900. En Egia, el precio medio semanal es de 500 euros; en Ondarreta, de 700 y en el centro, de 800. La calle Urbieta se lleva la palma en cuanto a los precios más altos: 1.250 euros. El precio vuelve a caer en las primeras semanas de septiembre y experimenta un repunte de hasta un 25% durante Festival de Cine, sobre todo por las zonas de Gros y el centro, donde se llegan a pagar hasta 1.200 euros por la semana festivalera.
En comparación con otras localidades, el número de pisos de alquiler en verano es menor en San Sebastián. Según explica Paz Arribas, de la agencia Aldaba, normalmente estos suelen estar más dirigidos a estudiantes que a familias. De hecho, muchos de los que existen son a menudo pisos de universitarios que se alquilan en verano. Además, la mayor ocupación en la capital guipuzcoana se registra en el mes de agosto, especialmente en Semana Grande, con veraneantes que tienen una segunda residencia, normalmente vacía durante el resto del año.
Una de las cosas que sí han cambiado, al margen de la visita de la crisis económica, son las preferencias de los veraneantes. Desde hace varios años, el barrio de Gros ha ido ganando fuerza, especialmente entre la gente joven. Lo que no varía en el resto de la capital guipuzcoana es el tipo de turista. Los más fieles son las familias de Madrid y Salamanca, que repiten después de una buena experiencia. También abundan los extranjeros, con los italianos a la cabeza. En otras localidades de la costa guipuzcoana, como Zumaia y Pasai San Pedro, se repite el patrón y también los precios, unos 700-800 euros a la semana.
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