Solana y Jalili posan ante la prensa gráfica. /AFP
"Paso positivo", pero con pocos visos de prosperar pronto
"Nosotros evaluamos las negociaciones de hoy como un paso positivo y constructivo," ha señalado el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Manouchehr Mottaki, desde la capital del país, Teherán. No obstante, no se cree que se llegue a un gran acuerdo, porque desde el Gobierno del estado asiático se reitera que cualquier tipo de suspensión en el enriquecimiento de uranio es ahora mismo "impensable", según otro alto cargo.
Ese pesimismo a corto plazo se ha puesto de manifiesto en las palabras del ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner: "No me espero nada, porque no se puede esperar justo después de la reunión de Ginebra una mejora y un cambio de actitud (de Irán), porque llevará tiempo. Si me equivoco será una buena sorpresa", confiesa el jefe de la diplomacia francesa.
Eso sí, "el encuentro de hoy podría continuar con varios otros, de manera que los puntos de vista de todas las partes sean puestos sobre la mesa para así alcancemos un acuerdo", añade Mottaki.
Jalili descarta discutir con las seis potencias occidentales en el futuro sobre la congelación del enriquecimiento de uranio
Por primera vez desde 1979 un delegado estadounidense de alto rango, William Burns, se ha sentado en la misma mesa que uno iraní
EEUU: "Tienen que decidir entre cooperar, lo que sería beneficioso para todos, o la confrontación, lo que aumentaría más su aislamiento"
Ninguna de las partes parece muy decidida a cambiar, pero el hecho de reunirse es un gesto "positivo"
Irán no ha aceptado la oferta de Occidente de abandonar la carrera nuclear a cambio de varios puntos acordados previamente y presentados en un encuentro histórico en Ginebra. La respuesta de EEUU no se ha hecho esperar y ha exigido a Irán que elija "entre la cooperación o la confrontación". Sin embargo, el grupo del 5+1 apuesta por continuar las negociaciones y esperar "una respuesta clara".
"Esperamos que los iraníes entiendan que sus líderes tienen que decidir entre cooperar, lo que sería beneficioso para todos, o la confrontación, lo que aumentaría más su aislamiento" de la comunidad internacional. Con estas palabras, el portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Sean McCormack. Washington deja así clara su posición de que no entrará en negociaciones con Teherán si no está dispuesto a cooperar y abandonar su programa de enriquecimiento de uranio.
El Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común, Javier Solana, ha explicado que Irán no ha dado una respuesta clara sobre el paquete de incentivos ofrecido por los llamados 5+1 para que abandone su programa nuclear: "No tenemos una respuesta clara (...) no hemos recibido una respuesta 'sí' o 'no' y esperamos que se dé pronto". "Espero tener una respuesta a esa y otras cuestiones en un plazo de dos semanas".
Solana, que ha reconocido que las conversaciones han sido "constructivas", había presentado el mes pasado a Irán un paquete de incentivos con los que las seis potencias esperaban convencer al Gobierno de Mahmud Ahmadineyad de que abandonara sus actividades nucleares. Sin embargo, el negociador nuclear iraní, Said Jalili, ha descartado discutir con las seis potencias la congelación del enriquecimiento de uranio en ninguna ronda de conversaciones futura tras la mantenida en Ginebra: "sólo discutiremos puntos comunes del paquete".
Encuentro histórico
El encuentro ha resultado de todos modos histórico, pues era la primera vez que en casi tres décadas (desde la Revolución Islámica iraní de 1979) junta en la misma mesa a un representante iraní y otro estadounidense de alto rango, si bien este último con papel de un mero observador y su presencia no significa que se haya cambiado de
postura, proclive a las sanciones.
La presencia del subsecretario de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos, William Burns, ha constituido un hecho inédito en este proceso, liderado por Solana, y con presencia de los cinco países del Consejo de Seguridad de la ONU (Reino Unido, Francia, China, Rusia y EEUU, en este caso testimonial hoy) más Alemania, grupo al que se conoce como G5+1.
Como novedad, la propuesta del G5+1 abre la puerta a un período de pre-negociación, durante el que Irán podría continuar con su actividad atómica, pero se comprometería a no poner en marcha nuevos centrifugadores. A cambio las seis potencias no adoptarían sanciones en su contra.