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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 septiembre 2008

Cultura

JOSÉ ANTONIO ECHENIQUE DIRECTOR DE LA QUINCENA MUSICAL

La Quincena, que comienza el próximo 4 de agosto, tendrá novedades como la Hora Joven, con entradas a precio simbólico para el Kursaal y el Victoria Eugenia
19.07.08 -

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«Nos preocupa la reacción del público por la crisis»
José Antonio Echenique, ayer tras la presentación de la Quincena. /JOSÉ MARI LÓPEZ
La 69 edición de la Quincena Musical será recordada por las novedades que presenta, sobre todo cara a captar nuevos públicos. Su principal responsable, que cumple treinta años de gestión, la afronta con ilusión renovada, pero con cierto miedo ante la tendencia a la baja que viven otros festivales de música.
- La pasada edición supuso su reencuentro con el festival tras un serio problema de salud. ¿Cómo lo afronta este año?
- Con mucha ilusión y con la esperanza de hacer un buen trabajo. Espero que la salud, que es lo fundamental, sea mi fiel aliada, porque dicen los médicos que la depresión no se cura en dos días, que es una enfermedad costosa y que se tienen muchos altibajos. Se puede comparar con la Real; parece que vas a salir adelante, que ya estás en Primera División y de repente, ocurre cualquier cosa y te bloqueas. Estoy mucho mejor que el año pasado, pero todavía no me siento al cien por cien.
- ¿Ha superado esa especie de alergia social de la que hablaba el año pasado?
- Es lo que aún me cuesta más. Es una situación que yo mismo no entiendo. En cualquier profesión y diría que en ésta más, es muy improtante el contacto con la gente. El público es el pulsómetro del festival y si te relacionas con él, conoces tu festival de cerca. También tienes que relacionarte con patrocinadores y medios de comunicación y eso es lo que más me cuesta. Me sigo refugiando en la cama, que se ha convertido en una especie de obsesión. En la cama me quedo en blanco y eso me relaja. Ahora también me empieza a relajar escuchar música.
- Cada edición es un nuevo reto. ¿La número 69 lo e|s más a nivel profesional o personal?
- Por igual en los dos planos. En esta edición una de nuestras preocupaciones es la respuesta del público por la crisis económica, que es ya una realidad. Estamos en contacto con otros profesionales de este mundo y hay una clara tendencia a la baja, salvo en el caso de la ópera. Esta tendencia se ha agudizado desde junio y en este momento muchos festivales tienen problemas de público respecto a ediciones anteriores. Ante esto, hemos tomado varias medidas. Mantenemos prácticamente los precios del año pasado con una subida mínima y hemos lanzado como novedad la Hora joven para atraer a nuevos públicos. La gente que tenga como máximo 25 años podrá adquirir entradas para el Kursaal o el Victoria Eugenia una hora antes del concierto por sólo 3 euros. También hemos hecho un esfuerzo en el campo de la publicidad confeccionando unos programas más atractivos que incluyen pequeñas explicaciones. Por ahora no nos podemos quejar. Sólo se han dado de baja quince abonados de los más de 800 que tenemos. En cuanto a la venta de entradas sueltas, va también bastante bien e incluso hay ya algunas agotadas.
- En 2007 la Quincena tuvo 55.000 espectadores. ¿Espera superar ese número o al menos mantenerlo?
- Por lo menos esperamos mantenerlo. Nosotros siempre contamos con un 97% mínimo de ocupación a la hora de hacer los presupuestos. Somos uno de los pocos festivales que se autofinancia con taquilla.
- ¿Qué ocurriría si bajara este porcentaje?
- La Quincena cumple este año 18 como Sociedad Anónima y cuenta con unos fondos económicos que son fruto de los buenos resultados de años anteriores. Además, en 2006 ganamos un recurso con el tema del IVA y el Departamento de Hacienda de la Diputación nos devolvió dinero. La Quincena podría sobrevivir, e incluso hacer un plan de inversión a cinco años si todo va bien.
- ¿Y reducir la duración del festival? Este año supera el mes.
- Ha sido por razones de calendario y es verdad, llegamos hasta el 6 de septiembre. Nos metemos en un mes en el que además suele haber un bajón de público. Quizá es una sobredosis de música, pero no hay que olvidar que la Quincena es un festival de música y aunque a veces el público se queja del aluvión de conciertos, ése debe ser el hábito de un festival: concentrar un número importante de espectáculos en un periodo concreto de tiempo para diferenciarse de una temporada.
- ¿Cuáles son, en su opinión, los espectáculos con mayor tirón para el público este año?
- Siempre es la ópera, y además este año se trata de Carmen. Ponemos 5.100 entradas a la venta, que equivale a seis Victoria Eugenias. Esto era algo impensable cuando se representó hace catorce años. El espectáculo de Sara Baras también es multitudinario. Se ofertarán 5.400 entradas. Creo que el hecho de que se juegue con el mito de Carmen desde diversas perspectivas tiene mucho tirón.
- Sin embargo, hasta ahora, el concierto estrella en cuanto a ventas ha sido el que darán Zimmermann, Zacharias y Schiff en el Victoria Eugenia el 27 de agosto. Es curioso, porque se trata de música de cámara, un ciclo que ha desaparecido del festival.
- Así es. Este año jugamos con el Victoria Eugenia para los conciertos de música de cámara y también usaremos el teatro para espectáculos escénicos. Ese concierto ha tenido tanto gancho porque la música funciona por títulos o intérpretes y en este caso, se trata de tres primeras figuras. Si tuviéramos medios para hacer un ciclo con intérpretes como ellos lo llenaríamos, pero no tiene el mismo tirón hacerlo con gente no tan conocida. Lo que sí nos estamos planteando es llevar el ciclo de música antigua a la Sala de Cámara del Kursaal. Haremos una encuesta para tantear el tema.
- Precisamente este ciclo es otro de los de mayor éxito. El año pasado tuvo más de un 90% de ocupación.
- Sí; por eso, si vamos al cubo pequeño, ganaremos también en aforo. Perderíamos la tradición de acudir al convento de Santa Teresa, pero ganaríamos en acústica y comodidad.
- ¿Y el Victoria Eugenia? El año pasado se recuperó para la Quincena y se empezaban a definir sus contenidos. ¿Cree que ahora está a pleno rendimiento?
- Desde el punto de vista de instalaciones, sí. A nosotros como Quincena nos gustaría hacer más montajes escénicos en el teatro. Por ejemplo, en 2009 celebraremos el mundo barroco con los centenarios de Purcell y Haendel y sería estupendo representar alguna ópera de ellos allí.
- ¿Considera que los homenajes a Sarasate, Argenta y Oteiza de este año tienen suficiente gancho para el público?
- Yo creo que sí. Sarasate estuvo muy vinculado a Donostia y el recrear a Carmen tiene un indudable atractivo. En el caso de Argenta, tuvo mucha relación con San Sebastián, con la Quincena y con el Orfeón Donostiarra. Interpretar el Réquiem Alemán de Brahms y dedicar una jornada de los Cursos de Verano de la UPV es muy interesante para el público. En cuanto a Oteiza, fue un hombre de gran personalidad y fuerza y vamos a recordarlo en tres espacios muy relacionados con él: Altzuza, Azkoitia y Arantzazu.
- El hecho de que se haga un homenaje también a compositores como Messiaen o Stockhausen, ¿no le parece arriesgado teniendo un público tan tradicional?
- Lo de Stockhausen ya estaba previsto antes de que falleciera y lo centraremos en el ciclo de música contemporánea que gestiona Ramón Lazkano. Y de Messiaen vamos a poder escuchar la integral de su obra para órgano en condiciones óptimas con el instrumento de la Catedral del Buen Pastor.También hay conciertos del Kursaal que incluyen obras suyas, pero van a estar combinadas con las de otros compositores tradicionales como Mahler, Mozart, Wagner o Bruckner, por lo que no creo que asuste tanto. Además, Messiaen es ya un clásico dentro de su modernidad.
- Esta edición también se ha ampliado la Quincena Andante, que viaja fuera de San Sebastián. El año pasado usted decía que quería crear una «Quincena itinerante y descentralizada». ¿Cree que lo está consiguiendo?
- Estamos en ello. Lo que queremos es fusionar la parte patrimonial y la naturaleza con la música. Son conciertos en los que aunque las condiciones acústicas no sean las idóneas, resultan deliciosos por el entorno. Me gustaría que crezca con el tiempo y que los ayuntamientos se impliquen más.
- La Quincena comenzará en un par de semanas. A priori, ¿cuál es su mayor deseo?
- Como organizador, que el público disfrute con la música y que descubra obras e intérpretes que desconocía hasta ahora. Por ejemplo, yo recomendaría una pequeña joya: las Tres pequeñas liturgias de la presencia divina de Messiaen que ofrecerán el Coro y la Orquesta Nacionales de España el día 29 de agosto.
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